"Había en el monasterio de benedictinos de Leyre (Navarra) un monje propenso a éxtasis. Por cualquier circunstancia caía en tal estado. Un día salió a pasear por el bosque que rodeaba el monasterio; oyó el canto de un pájaro, tan maravillosamente sonante, que cayó en éxtasis tal y tanto que duró (como se supo después) un siglo. Al despertar de él, el fraile se halló con raro bosque, casi sin vestidos, y allá lejos algo que parecía ser el monasterio. Se encaminó a él, y se presentó ante el portero, desconcertado, insistiendo en que era fraile. Le dio su nombre y el del abad. Consultados los archivos, se halló que, efectivamente, un fraile se había perdido hacía un siglo en el bosque, que era propenso a caer en éxtasis prolongados por cualquier circunstancia. El portero le dejó entrar. Pero el fraile vio todo tan extraño -vestidos, gestos, palabras, muros, celdas- que, de repente, cayó en cuenta de que había caído en un mundo íntegramente nuevo, extraño, desconcertante, invivible para él; y de tal susto se murió".
Confesiones. Autobiografía íntima y exterior (1991)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada