lunes, 27 de julio de 2015

OBSCENIDADES TURÍSTICAS. Aquitaine, quinze ans après

OBSCENIDAD. De 'obsceno'. Probablemente, de ob + scenus: Lo que no aparece o no debe aparecer en la escena, por sucio (caenum) e irrepresentable. La paradoja está en que, para adquirir condición de tal, lo obsceno ha de exhibirse.

TURÍSTICO/A. De 'turista', 'turismo', y éste a su vez de tornus (vuelta, giro). El turista es la degradación post-lo-que-sea del viajero. Propiamente, no viaja; se desplaza: da vueltas para quedarse siempre en el mismo sitio. El turismo es así la negación del viaje: se prepara el desplazamiento y después se muestra su registro gráfico (en diversos soportes) a otros turistas ocasionales, pero entre ambos momentos no hay nada.

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domingo, 28 de junio de 2015

RESIDUA. Lacan y el Origen del Mundo.






"Sin duda fue porque el sexo de la mujer resultaba a sus ojos imposible de representar, de decir y de nombrar por lo que Lacan, siguiendo el consejo de Bataille, adquirió en 1954 el famoso cuadro de Gustave Courbet L’Origine du monde, realizado en 1866 para Khalil-Bey, un diplomático otomano que residía en París.

En él se descubría, en toda su desnudez, el sexo abierto de una mujer después de las convulsiones del amor; es decir, eso que no se muestra y eso de lo que no se habla, si dejamos al margen los discursos y los lugares reservados a la pornografía. El lienzo había provocado el escándalo y causado la estupefacción tanto de los hermanos Goncourt, que lo consideraban bello “como la carne de un Correggio”, como de Maxime Du Camp, que veía en él una “basura” digna de ilustrar las obras del marqués de Sade. Tras la muerte del diplomático, el cuadro se perdió de vista, pasando de una colección privada a otra. Durante la Segunda Guerra Mundial se encontraba en Budapest, donde los nazis lo confiscaron, y a continuación pasó a manos de los vencedores soviéticos para finalmente ser revendido a unos coleccionistas. Durante estos peregrinajes, había sido recubierto por una tabla de madera sobre la que se había pintado un paisaje destinado a ocultar el erotismo -considerado demasiado espantoso- de aquel sexo en estado bruto.

jueves, 29 de enero de 2015

VOCES. El ojo exterminador del filósofo: seis salpicaduras sadianas.








El dos de diciembre se cumplió el segundo centenario de la muerte del marqués de Sade. Tal vez nos queden muy lejos los arrobos místicos que su obra despertaba en los surrealistas o en los estructuralistas, pero Sade aún da que pensar. A pesar de todo, su presencia todavía se percibe en los textos de algunos autores contemporáneos como Pierre Guyotat o Dennis Cooper. Incluso el museo de Orsay le ha dedicado una gran exposición: Sade. Atacar el sol.


“No es contrario a la razón preferir
la destrucción del mundo entero
a tener un rasguño en el dedo”
David Hume, Tratado de la naturaleza humana



 
1. Donatien Alphonse François de Sade murió un dos de diciembre. Un solo dígito lo aleja, pues, de la fecha que la Iglesia Católica reserva desde el siglo XI al recuerdo de los fieles difuntos. Se trata de conmemorar a Sade. Con-memorar: es decir, ligar al ritual gregario de la efeméride la historia íntima de mi primer encuentro con el marqués. Un propósito que enseguida se revela irrealizable. De entrada porque la figura anfibia y monstruosa de Sade rehuye cualquier celebración oficial, para-oficial o anti-oficial. Sade puso todo su empeño en destruir el vínculo social a través de la escritura, de ahí que sea impensable que una comunidad cualquiera pueda verse reflejada en su imagen. Las comunidades humanas no pueden levantar monumentos a semejantes seres. De hecho, si quieren evitar una corrosión fatal, no tienen más remedio que eliminarlos o expulsarlos para siempre de su seno. Y esto incluye también a aquellas comunidades en las que podríamos reconocer al partido de la subversión y que tienen como principal objetivo desbaratar el orden de cosas existente. Parafraseando al Nietzsche del Anticristo cabría afirmar: “En el fondo no ha habido más que un sadiano, y ese murió en Charenton”.

http://detour.es/cosas/diego-luis-sanroman-sade.htm



jueves, 6 de noviembre de 2014

NOVEDADES. Zodaxa nº 2.




http://www.edicionesinnisfree.com/#!revista-zodaxa/c1q2r



ÍNDICE


-         Mi anarquismo individualista, por Raymond Román Maugé.
-         Declaraciones de Georges Étiévant (Introducción y traducción de Diego Luis Sanromán).
-         Encomio de la desnudez, por Gabi Romano.
-         LDF, entrevista a fondo, por Oliverio.
-         El Ángel Negro de Paterson, por Pedro Arturo Aguirre.
-         El Manifiesto de la Anarquía, por Anselme Bellegarrigue.
-         El falso principio de nuestra educación, por Max Stirner.
-         Oneida, por Émile Armand.
-         Desafío cinematográfico: el cine libertario, producción durante la guerra civil, por Reme M. Gisbert.

viernes, 31 de octubre de 2014

FICCIONES. Diez Microminirrelatos de Miedo Diez.






1. Aquello repta allí sobre las rocas.

2. Aún aletargado, creyó que se trataba del crepitar desfalleciente de las últimas ascuas, pero pronto se dio cuenta de que algo le estaba royendo el hueso y sorbiéndole con delectación golosa el tuétano de la tibia.

3. Espejito, espejito… ¡Qué dientes tan grandes tienes!

4. Esa mirada. En ocasiones mi hermano me observa como si regresara del otro lado.

5. ¿Por qué todos esos pingüinos se han congregado alrededor del explorador herido?

6. Contemplaban estremecidos el rostro congestionado, las convulsiones de la tráquea, la angustia de la apnea. Después, al final, un estruendo gástrico: la niña disfrazada de Catwoman había expulsado una bola de pelo.

7. Una danza de sombras bajo la rendija de la puerta, el redoble de pasos apresurados y hostiles. El ladrido de los perros.

8. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve ¡y diez! No entiendo por qué mis pequeños amiguitos han dejado de ocultarse cuando jugamos al escondite.

9. A través de una sutilísima cánula, aquel artefacto inoculaba en el corazón de los ajusticiados un racimo de más de mil huevos de araña. Por lo general, reclusas pardas.

10. Quiroga: “Su luna de miel fue un largo escalofrío”. 




jueves, 30 de octubre de 2014

EL HORROR de Neoamérica. Lovecraft político.






The oldest and strongest emotion of mankind is fear,
and the oldest and strongest kind of fear
is fear of the unknown.


Convendría empezar por preguntarse si debemos tomarnos en serio la “obra política” de Howard Phillips Lovecraft, o antes incluso si existe algo así como una obra política lovecraftiana. A nadie se le escapa que Lovecraft no es conocido como ensayista político, ni siquiera como un ensayista sin más adjetivos. Según se nos ha dicho, Lovecraft era un escritor de ficción, y lo que es más, un escritor especializado en un subgénero literario muy concreto: la fantaciencia y el terror. Sin embargo, me atrevo a afirmar que en efecto existe un pensamiento político en el autor de El horror de Dunwich y que además existen razones para dedicarle algo de tiempo y de interés. Se podría apelar, en primer lugar, a la simple curiosidad –por no decir voracidad- que empuja al fan a querer saberlo absolutamente todo del objeto de su veneración. Pero no es este el motivo más decoroso, ni más digno ni de mayor peso. Cabría, por otro lado, plantearse la pertinencia de la lectura en clave política de algunos de los relatos más conocidos del autor, y a este respecto basta con pensar en textos como El horror de Red Hook, Él, La sombra sobre Innsmouth, El color que cayó del cielo o algunos otros. Ya se ha hecho y tampoco estaría de más, pero no va a ser lo que aquí nos ocupe. Aquí vamos a centrarnos en el Lovecraft directa y conscientemente político, aquel que se interesa por la cosa pública sin protegerse tras el parapeto de la literatura de ficción.

A la manera de los estudiosos de Aristóteles, podríamos establecer una distinción entre un Lovecraft exotérico y otro esotérico, y sin duda nos llevaríamos una buena sorpresa. Primero, porque ese Lovecraft que se daba a un público desconocido –que jamás fue, no nos engañemos, el gran público- comenzó publicando ensayo y no ficción: según algunas estimaciones fiables, entre 1915 y 1925, Lovecraft dio a la imprenta alrededor de cien artículos sobre cuestiones relacionadas con la astronomía y también –cosa curiosa- con la política. En lo que respecta al Lovecraft esotérico, ese que escribió más de cien mil cartas, algunas tan extensas o más que el más extenso de sus relatos, llama en particular la atención el interés recurrente por los asuntos de orden político, lo muy elaborado de sus argumentos al respecto y lo bien informado que estaba sobre la situación de la política interna de su país o sobre la de las fuerzas en disputa en el damero internacional de la época. Por otro lado, esta distribución biblioteconómica dual se viene abajo si partimos de la concepción aristocrática que el propio Lovecraft tenía de la escritura. Desde su punto de vista, ha de escribirse por el simple placer estético que puede producir la escritura, y en todo caso para aquellos pocos amigos que están a nuestra misma altura espiritual. Lovecraft no fue nunca, según esto, un escritor, sino un caballero que escribía y que jamás se preocupó por las pequeñeces del mundo editorial o por lo que sus textos pudieran reportarle. Que su obra llegase al mercado era algo que le traía sin cuidado porque el mercantilismo le repugnaba.

Con lo anterior queremos señalar que tal vez debería borrarse esa frontera que separa la escritura destinada a la divulgación masiva de aquella otra que tiene como destinatario a una sola persona o a un grupo reducido de conocidos y que, en consecuencia, en el caso de Lovecraft habría que otorgar un valor similar a sus relatos de horror y a las opiniones, por lo general muy elaboradas, que vierte en sus artículos para la prensa aficionada del momento o bien en su abundantísima correspondencia. Tanto en un caso como en el otro, la audiencia estaba compuesta por una reducida comunidad de pequeños intelectuales continuamente interconectados y más o menos afines, o si se prefiere, por una red analógica de corresponsales que, salvando las distancias, recuerda mucho a las redes sociales digitales de nuestros días. Esto significa que, desde el punto de vista de Lovecraft, lo uno tenía tanta importancia como lo otro. Pero es que además existe un vínculo de raíz más profunda entre el Lovecraft autor de cuentos fantásticos y el Lovecraft ensayista político: la abyección y el miedo. El miedo es el sentimiento primigenio que el relato de horror trata de explotar, pero también constituye la fuente nutricia de la pasión política que mueve al reaccionario. Terror ante lo desconocido y asco provocado por la confusión ontológica y social, esa es la clave.

domingo, 26 de octubre de 2014

LEARNING FROM THE MASTER V: Horacio Quiroga



 
Decálogo del perfecto cuentista

I
Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo.
II
Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
III
Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
IV
Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
V
No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
VI
Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
VII
No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
VIII
Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
IX
No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
X
No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.


- ANTES EN 'LEARNING FROM THE MASTER'.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

NOVEDADES. Quimera Nº 371: octubre de 2014.



SUMARIO
El salón de los espejos
Entrevista a Alberto Olmos, por Daniel López García
Entrevista a Tim Powers, por Adrià Guxens
El cielo raso
Dossier: H. P. Lovecraft
(Coordinador: Iván Humanes
Ilustraciones: Miquel Rof ©)
Iván Humanes: Entrevista a José Antonio Molina Foix
Raúl Herrero: Vida y hazañas del caballero Lovecraft
Roger Ferrer Ventosa: El caos acecha en los abismos siderales
Manel Calderón: La geografía y el mundo de Lovecraft
Diego Luis Sanromán: El horror de Neoamérica. Lovecraft político
Salvador Alario Bataller: El Necronomicón
José Óscar López: Cthulhu, llamadas perdidas que insisten
La vida breve
Setenta días de lluvia, relato inédito de Marina Perezagua
Los pescadores de perlas
Microrrelatos inéditos de Mar Horno
El castillo de Barba Azul
Poemas inéditos de Aitor Francos
La voz humana
Entrevista a Carmen Resino, por Ana Gorría
Einstein on the Beach
Jesús Alacid: Agustín Gómez-Arcos: un escritor intercultural
El ambigú
Gemma Pellicer: Autopsia de Miguel Serrano Larraz
José Antonio Vila: Lento proceso de José Luis Cancho
Ana Prieto Nadal: Lolito de Ben Brooks
Rubén Castillo Gallego: Hablar durante las comidas de Pascual García
Ricardo Martínez Llorca: Voy de Gabi Martínez
Lola Nieto: Carcaj : Vislumbres de Mercedes Roffé
Almoraima González: Nocturno casi de Lorenzo Oliván
José Ángel Cilleruelo: Vomit. Antología de poesía joven norteamericana de
Luna Miguel (Ed.)
El pianista
Librería Black Mask
El tercer acto
Andrade a destiempo, de Martín López-Vega
Literatura en Lanzarote, de Eduardo Moga
Cuento español actual, de Julia Otxoa





domingo, 27 de abril de 2014

NOVEDADES. Entrevista en Radio Euskadi en torno a Boxcar Bertha

Los pilares de la Hobohemia


Audio de la entrevista con Teresa Yusta sobre Boxcar Bertha. "Boxcar Bertha  es el título  de un magnífico libro escrito por Ben Reitman, conocido como " El rey de los hobos ". Médico de los mendigos y trotamundos, plasma la vida de Bertha Thompson en este libro editado por Pepitas de Calabaza. El compromiso de Reitman y la valentía de Bertha hacen una conjunción que atrapa al lector entre las líneas de un relato donde los protagonistas consiguen - no sin sacrificio y "castigo"- vivir en libertad, luchando por sus derechos sociales y sus convicciones políticas".



martes, 22 de abril de 2014

Sobre Ben Reitman y Boxcar Bertha - Barry Pateman



http://jwa.org/sites/jwa.org/files/mediaobjects/egreit.jpg


Con esta, es la cuarta ocasión en que se reedita Boxcar Bertha, y por primera vez nos sentimos obligados a dejar claro que se trata en realidad de una obra de ficción. En lo que a nosotros respecta, esto no le resta mérito alguno al libro, pero sí hace que merezca más la pena saber algo sobre su verdadero autor, que por cierto era un tipo de lo más fascinante y peculiar.

Ben Reitman (1879-1942) fue en distintas fases de su vida hobo, ginecólogo, escritor, agitador anarquista y –en una época en la que era considerado algo subversivo y escandaloso- un activista por el control de la natalidad. A la edad de doce años ya estaba recorriéndose América en tren. Más adelante trabajó en un vapor que surcaba los mares de Europa y África. De vuelta a América, estudió medicina, limpió vagones de ganado y se codeó con jugadores, prostitutas y ladrones de todo pelaje. Escuchaba y aprendía. Vivió en carne propia la experiencia de múltiples cárceles y comenzó a amar la vida en movimiento, con su extraña mezcla de camaradería e infortunios, de grandes intelectos y triste alienación. Tales experiencias no solo le animaron a vivir el momento, sino también a rebajar su ego. Contemplaba a la gente con la que vivía y viajaba como gente sencilla, ni peor ni mejor que cualesquiera otros. Era un hombre intensamente consciente de su propia debilidad, pero no mostraba ningún deseo de imitar a la sociedad “respetable” que desdeñaba a la gente entre la que había decidido vivir su vida. Para él, esa gente eran sus iguales tanto personal como profesionalmente. Reconocía sus deficiencias en sí mismo. Pero también sus puntos fuertes.

En 1906, Reitman se comprometió con la International Brotherhood Association en su intento por apoyar a los trabajadores migrantes en el terreno educativo. A través de dicha asociación fundó la rama de Chicago de la Universidad Hobo, donde se ofrecían regularmente clases sobre economía, derecho laboral y ciencias sociales. En tal labor, destacó de forma brillante. Cerca de un siglo después aún podemos imaginárnoslo… un consumado performer político: organizando banquetes hobos, encabezando manifestaciones de desempleados, creando clínicas sociológicas en las que los hobos contaban sus historias con sus propias palabras. “Doc” Reitman inició un incesante e infatigable cortejo con la prensa, que se transformaría en la relación más duradera de su vida.