jueves, 6 de noviembre de 2014

NOVEDADES. Zodaxa nº 2.




http://www.edicionesinnisfree.com/#!revista-zodaxa/c1q2r



ÍNDICE


-         Mi anarquismo individualista, por Raymond Román Maugé.
-         Declaraciones de Georges Étiévant (Introducción y traducción de Diego Luis Sanromán).
-         Encomio de la desnudez, por Gabi Romano.
-         LDF, entrevista a fondo, por Oliverio.
-         El Ángel Negro de Paterson, por Pedro Arturo Aguirre.
-         El Manifiesto de la Anarquía, por Anselme Bellegarrigue.
-         El falso principio de nuestra educación, por Max Stirner.
-         Oneida, por Émile Armand.
-         Desafío cinematográfico: el cine libertario, producción durante la guerra civil, por Reme M. Gisbert.

viernes, 31 de octubre de 2014

FICCIONES. Diez Microminirrelatos de Miedo Diez.






1. Aquello repta allí sobre las rocas.

2. Aún aletargado, creyó que se trataba del crepitar desfalleciente de las últimas ascuas, pero pronto se dio cuenta de que algo le estaba royendo el hueso y sorbiéndole con delectación golosa el tuétano de la tibia.

3. Espejito, espejito… ¡Qué dientes tan grandes tienes!

4. Esa mirada. En ocasiones mi hermano me observa como si regresara del otro lado.

5. ¿Por qué todos esos pingüinos se han congregado alrededor del explorador herido?

6. Contemplaban estremecidos el rostro congestionado, las convulsiones de la tráquea, la angustia de la apnea. Después, al final, un estruendo gástrico: la niña disfrazada de Catwoman había expulsado una bola de pelo.

7. Una danza de sombras bajo la rendija de la puerta, el redoble de pasos apresurados y hostiles. El ladrido de los perros.

8. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve ¡y diez! No entiendo por qué mis pequeños amiguitos han dejado de ocultarse cuando jugamos al escondite.

9. A través de una sutilísima cánula, aquel artefacto inoculaba en el corazón de los ajusticiados un racimo de más de mil huevos de araña. Por lo general, reclusas pardas.

10. Quiroga: “Su luna de miel fue un largo escalofrío”. 




jueves, 30 de octubre de 2014

EL HORROR de Neoamérica. Lovecraft político.






The oldest and strongest emotion of mankind is fear,
and the oldest and strongest kind of fear
is fear of the unknown.


Convendría empezar por preguntarse si debemos tomarnos en serio la “obra política” de Howard Phillips Lovecraft, o antes incluso si existe algo así como una obra política lovecraftiana. A nadie se le escapa que Lovecraft no es conocido como ensayista político, ni siquiera como un ensayista sin más adjetivos. Según se nos ha dicho, Lovecraft era un escritor de ficción, y lo que es más, un escritor especializado en un subgénero literario muy concreto: la fantaciencia y el terror. Sin embargo, me atrevo a afirmar que en efecto existe un pensamiento político en el autor de El horror de Dunwich y que además existen razones para dedicarle algo de tiempo y de interés. Se podría apelar, en primer lugar, a la simple curiosidad –por no decir voracidad- que empuja al fan a querer saberlo absolutamente todo del objeto de su veneración. Pero no es este el motivo más decoroso, ni más digno ni de mayor peso. Cabría, por otro lado, plantearse la pertinencia de la lectura en clave política de algunos de los relatos más conocidos del autor, y a este respecto basta con pensar en textos como El horror de Red Hook, Él, La sombra sobre Innsmouth, El color que cayó del cielo o algunos otros. Ya se ha hecho y tampoco estaría de más, pero no va a ser lo que aquí nos ocupe. Aquí vamos a centrarnos en el Lovecraft directa y conscientemente político, aquel que se interesa por la cosa pública sin protegerse tras el parapeto de la literatura de ficción.

A la manera de los estudiosos de Aristóteles, podríamos establecer una distinción entre un Lovecraft exotérico y otro esotérico, y sin duda nos llevaríamos una buena sorpresa. Primero, porque ese Lovecraft que se daba a un público desconocido –que jamás fue, no nos engañemos, el gran público- comenzó publicando ensayo y no ficción: según algunas estimaciones fiables, entre 1915 y 1925, Lovecraft dio a la imprenta alrededor de cien artículos sobre cuestiones relacionadas con la astronomía y también –cosa curiosa- con la política. En lo que respecta al Lovecraft esotérico, ese que escribió más de cien mil cartas, algunas tan extensas o más que el más extenso de sus relatos, llama en particular la atención el interés recurrente por los asuntos de orden político, lo muy elaborado de sus argumentos al respecto y lo bien informado que estaba sobre la situación de la política interna de su país o sobre la de las fuerzas en disputa en el damero internacional de la época. Por otro lado, esta distribución biblioteconómica dual se viene abajo si partimos de la concepción aristocrática que el propio Lovecraft tenía de la escritura. Desde su punto de vista, ha de escribirse por el simple placer estético que puede producir la escritura, y en todo caso para aquellos pocos amigos que están a nuestra misma altura espiritual. Lovecraft no fue nunca, según esto, un escritor, sino un caballero que escribía y que jamás se preocupó por las pequeñeces del mundo editorial o por lo que sus textos pudieran reportarle. Que su obra llegase al mercado era algo que le traía sin cuidado porque el mercantilismo le repugnaba.

Con lo anterior queremos señalar que tal vez debería borrarse esa frontera que separa la escritura destinada a la divulgación masiva de aquella otra que tiene como destinatario a una sola persona o a un grupo reducido de conocidos y que, en consecuencia, en el caso de Lovecraft habría que otorgar un valor similar a sus relatos de horror y a las opiniones, por lo general muy elaboradas, que vierte en sus artículos para la prensa aficionada del momento o bien en su abundantísima correspondencia. Tanto en un caso como en el otro, la audiencia estaba compuesta por una reducida comunidad de pequeños intelectuales continuamente interconectados y más o menos afines, o si se prefiere, por una red analógica de corresponsales que, salvando las distancias, recuerda mucho a las redes sociales digitales de nuestros días. Esto significa que, desde el punto de vista de Lovecraft, lo uno tenía tanta importancia como lo otro. Pero es que además existe un vínculo de raíz más profunda entre el Lovecraft autor de cuentos fantásticos y el Lovecraft ensayista político: la abyección y el miedo. El miedo es el sentimiento primigenio que el relato de horror trata de explotar, pero también constituye la fuente nutricia de la pasión política que mueve al reaccionario. Terror ante lo desconocido y asco provocado por la confusión ontológica y social, esa es la clave.

domingo, 26 de octubre de 2014

LEARNING FROM THE MASTER V: Horacio Quiroga



 
Decálogo del perfecto cuentista

I
Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo.
II
Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
III
Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
IV
Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
V
No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
VI
Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
VII
No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
VIII
Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
IX
No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
X
No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.


- ANTES EN 'LEARNING FROM THE MASTER'.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

NOVEDADES. Quimera Nº 371: octubre de 2014.



SUMARIO
El salón de los espejos
Entrevista a Alberto Olmos, por Daniel López García
Entrevista a Tim Powers, por Adrià Guxens
El cielo raso
Dossier: H. P. Lovecraft
(Coordinador: Iván Humanes
Ilustraciones: Miquel Rof ©)
Iván Humanes: Entrevista a José Antonio Molina Foix
Raúl Herrero: Vida y hazañas del caballero Lovecraft
Roger Ferrer Ventosa: El caos acecha en los abismos siderales
Manel Calderón: La geografía y el mundo de Lovecraft
Diego Luis Sanromán: El horror de Neoamérica. Lovecraft político
Salvador Alario Bataller: El Necronomicón
José Óscar López: Cthulhu, llamadas perdidas que insisten
La vida breve
Setenta días de lluvia, relato inédito de Marina Perezagua
Los pescadores de perlas
Microrrelatos inéditos de Mar Horno
El castillo de Barba Azul
Poemas inéditos de Aitor Francos
La voz humana
Entrevista a Carmen Resino, por Ana Gorría
Einstein on the Beach
Jesús Alacid: Agustín Gómez-Arcos: un escritor intercultural
El ambigú
Gemma Pellicer: Autopsia de Miguel Serrano Larraz
José Antonio Vila: Lento proceso de José Luis Cancho
Ana Prieto Nadal: Lolito de Ben Brooks
Rubén Castillo Gallego: Hablar durante las comidas de Pascual García
Ricardo Martínez Llorca: Voy de Gabi Martínez
Lola Nieto: Carcaj : Vislumbres de Mercedes Roffé
Almoraima González: Nocturno casi de Lorenzo Oliván
José Ángel Cilleruelo: Vomit. Antología de poesía joven norteamericana de
Luna Miguel (Ed.)
El pianista
Librería Black Mask
El tercer acto
Andrade a destiempo, de Martín López-Vega
Literatura en Lanzarote, de Eduardo Moga
Cuento español actual, de Julia Otxoa





domingo, 27 de abril de 2014

NOVEDADES. Entrevista en Radio Euskadi en torno a Boxcar Bertha

Los pilares de la Hobohemia


Audio de la entrevista con Teresa Yusta sobre Boxcar Bertha. "Boxcar Bertha  es el título  de un magnífico libro escrito por Ben Reitman, conocido como " El rey de los hobos ". Médico de los mendigos y trotamundos, plasma la vida de Bertha Thompson en este libro editado por Pepitas de Calabaza. El compromiso de Reitman y la valentía de Bertha hacen una conjunción que atrapa al lector entre las líneas de un relato donde los protagonistas consiguen - no sin sacrificio y "castigo"- vivir en libertad, luchando por sus derechos sociales y sus convicciones políticas".



martes, 22 de abril de 2014

Sobre Ben Reitman y Boxcar Bertha - Barry Pateman



http://jwa.org/sites/jwa.org/files/mediaobjects/egreit.jpg


Con esta, es la cuarta ocasión en que se reedita Boxcar Bertha, y por primera vez nos sentimos obligados a dejar claro que se trata en realidad de una obra de ficción. En lo que a nosotros respecta, esto no le resta mérito alguno al libro, pero sí hace que merezca más la pena saber algo sobre su verdadero autor, que por cierto era un tipo de lo más fascinante y peculiar.

Ben Reitman (1879-1942) fue en distintas fases de su vida hobo, ginecólogo, escritor, agitador anarquista y –en una época en la que era considerado algo subversivo y escandaloso- un activista por el control de la natalidad. A la edad de doce años ya estaba recorriéndose América en tren. Más adelante trabajó en un vapor que surcaba los mares de Europa y África. De vuelta a América, estudió medicina, limpió vagones de ganado y se codeó con jugadores, prostitutas y ladrones de todo pelaje. Escuchaba y aprendía. Vivió en carne propia la experiencia de múltiples cárceles y comenzó a amar la vida en movimiento, con su extraña mezcla de camaradería e infortunios, de grandes intelectos y triste alienación. Tales experiencias no solo le animaron a vivir el momento, sino también a rebajar su ego. Contemplaba a la gente con la que vivía y viajaba como gente sencilla, ni peor ni mejor que cualesquiera otros. Era un hombre intensamente consciente de su propia debilidad, pero no mostraba ningún deseo de imitar a la sociedad “respetable” que desdeñaba a la gente entre la que había decidido vivir su vida. Para él, esa gente eran sus iguales tanto personal como profesionalmente. Reconocía sus deficiencias en sí mismo. Pero también sus puntos fuertes.

En 1906, Reitman se comprometió con la International Brotherhood Association en su intento por apoyar a los trabajadores migrantes en el terreno educativo. A través de dicha asociación fundó la rama de Chicago de la Universidad Hobo, donde se ofrecían regularmente clases sobre economía, derecho laboral y ciencias sociales. En tal labor, destacó de forma brillante. Cerca de un siglo después aún podemos imaginárnoslo… un consumado performer político: organizando banquetes hobos, encabezando manifestaciones de desempleados, creando clínicas sociológicas en las que los hobos contaban sus historias con sus propias palabras. “Doc” Reitman inició un incesante e infatigable cortejo con la prensa, que se transformaría en la relación más duradera de su vida.

domingo, 20 de abril de 2014

DIETARIO ONÍRICO. Oktogon tér





http://www.budapest-travel.com/pics/bp-pics/oktogon.jpg



Noche del 18 al 19 de abril de 2014

Estamos en la Oktogon tér de Budapest, aunque –como suele ser habitual- la plaza del sueño está ligeramente transformada. Le explico a MC una abstrusa “teoría de la decisión racional” conforme a la cual las opciones con las que contamos resultan mutuamente excluyentes. “Debemos elegir bien –concluyo-. Tomar el camino equivocado podría hacer que nos extraviáramos para siempre”. En ese momento, me doy cuenta de que nos hallamos en el centro de la plaza y de que una infinidad de calles, avenidas y bulevares se extienden y reptan en todas direcciones como los tentáculos de un pulpo monstruoso. Nos quedamos paralizados, sin saber qué camino emprender. Cuando estoy a punto de despertar, recuerdo que, en broma, MC suele llamar a este lugar la “plaza Octopussy”: su chiste se ha convertido, pues, en una angustiosa realidad.


lunes, 7 de abril de 2014

LEARNING FROM THE MASTER IV: Rubem Fonseca



http://www.sitiodolivro.pt/fotos/livros/9789720071736_1349965281.jpg


"José sempre se perguntava: o que era preciso para que uma pessoa se tornasse um escritor? Ele tinha algumas certezas. A primeira, óbvia: era necesario gostar de ler, aprende-se a escrever lendo. O único escritor analfabeto tinha sido Catarina de Siena, que viveu no século XIV em Roma. Mas ela era uma santa e isso podia ser considerado um milagre.

Ele achava imposible alguém produzir um livro “ditando”. O livro tinha que ser escrito de preferência ser digitado numa máquina, mas também aceitava os que eram escritos à mão. Havía exceções que deixavam perplejo, como Milton, cego, ditando a obra-prima Paraíso perdido. […]

E isso seria suficiente para a pessoa se tornar um escritor? Gostar de ler e de digitar palavras? José sabia que o mais importante requisito era “motivaçao”, essa energia psicológica, essa tensão que põe em movimento o organismo humano, determinando um certo comportamento. José sabia que se o aspirante a escritor não tiver uma motivaçao forte escreverá quando muito alguns poemas de dor de cotovelo, alguns contos, talvez mesmo um romace, mas logo desistirá. José estava certo de que na reallidade a motivaçao de cada escritor está essencialmente ligada à sua vida, sua experiência, desejos, ambições, sonhos, pesadelos. Não interessa o tipo de motivaçao, apenas tem que ser suficientemente forte.

José estava motivado, mas sabia que necessitava de outros requisitos, um deles “paciência”, não a resignação conformista, mas a capacidade de perseverar, de enfrentar com autocontrole as dificuldades que surgiram durante o processo, a paciência para controlar a su pressa sem deixar de tê-la, o que pode ser simbolizado pela frase favorita do imperador Augusto, segundo o historiador clássico Suetônio: Festina lente. “Apressa-te devagar”, o que parece um paradoxo, mas não é. O filósofo Edmund Burke disse: “Nossa paciência conseguirá mais do que nossa força”. Mas José sabia que além de tudo isso precisava ter imaginação. Ele podia usar a realidade, como Balzac, Zola e outros, mas sabia que sem imaginação não conseguiria escrever um bom texto de ficção. Sem imaginação não existia literatura e ele lembrava-ses de uma frase de Burckhardt, “a imaginação era mãe da ficção, a mãe da poesia e até mesmo a mãe da História”.

Além de tudo isso, José sabia que precisava ter coragem de dizer o que era proibido de ser dito, coragem de dizer o que ninguém queria ouvir. Ele já falou sobre isso inúmeras vezes [...]"      


* José, Rubem Fonseca, Sextante Editora, Porto, 2012.


viernes, 28 de marzo de 2014

NOVEDADES. Zodaxa





¡ANARQUÍA AHORA!
En torno a la vida y el pensamiento de Albert Libertad



¡Para incitar a muchos a apartarse del rebaño,
para eso he venido! Pueblos y
rebaños se enfadarán conmigo, me gruñirán.

Friedrich Nietzsche, Así habló Zarathustra


Antes de caer en un prolongado olvido, Albert Libertad tuvo que sufrir aún en vida el calvario de la maledicencia. Su antiguo camarada Paraf-Javal habría de denunciarlo como un falso anarquista; el zapatero Jean Grave dirá de él que era un caso agudo de adicción al sexo y hará correr la voz de que se trataba en realidad de un soplón al servicio de la policía; y, en fin, el periodista Henri Rochefort sentenciará con rotundidad que “a nadie le cabía duda de su condición de agente provocador”[1]. Lo cierto es que Libertad se lo había ganado a pulso por bocazas y pisacallos, por mostrarse tan irrespetuoso con todo el mundo y, para empezar, con aquellos que sin demasiados escrúpulos habían decidido autoproclamarse representantes del movimiento revolucionario. Después de su muerte vendrá, sin embargo, algo peor: el silencio. A excepción de algunos folletitos publicados en exiguas tiradas, de Libertad apenas vuelve a saberse nada hasta que el anarco-situacionista Roger Langlois intente rescatarlo allá por el año 1976 para la entonces joven editorial Galilée. Luego otro fundido a negro, que durará casi hasta el día de hoy.



[1] Jean Grave, Quarante ans de propagande anarchiste, Flammarion, París, 1983, p. 387.