sábado, 30 de julio de 2016

NOVEDAD. Kwass o el arte combinatoria [eBook]

  • ‘Kwass’ se nos presenta como un ideario del pensamiento en libertad y en la conquista de lo salvaje a través del envite a cualquier convención normativa, genérica, antropológica, erótica. Su texto es un ideario salvaje que se impone a través de su estilo, del juego, del desafío de la quiebra de cualquier límite tanto técnico como formal.  Ana Gorría

 
 

Kwass o el arte combinatoria [eBook]

Kwass o el arte combinatoria [eBook]  
“En la literatura, lo único que nos atrae es lo salvaje. El tedio sólo es otro nombre para la domesticación. Lo que nos embelesa de Hamlet, de la Iliada, y de todas las escrituras y mitologías, es su pensamiento salvaje, indómito, tosco y libre, que no ha sido aprendido en la escuela, ni pulido y refinado por el arte. Un libro verdaderamente bueno es algo tan ferozmente natural y primitivo, misterioso y maravilloso, fértil y celestial, como un liquen o un hongo.” Como esta novela.
 

miércoles, 18 de mayo de 2016

En el diván...


Despiertas dentro de una mazmorra, amarillento, piensas que incluso te han extirpado un riñón. De la oscuridad surge, de repente, una voz familiar, la voz de un libro que lleva tu nombre. ¿Cómo se titula y quién lo editó?

Sospecho que se trata de Kwass o el arte combinatoria. Lo ha editado palimpsesto 2.0, una brava editorial sevillana. Juan Luis Gavala, ese insensato, es el culpable de que ambos nos encontremos ahora en este trance.

¿Hace cuánto que ese libro y tú se conocen?

Demasiado. Todo debió de empezar allá por el año 2008. Estaba escrito que teníamos que acabar de esta manera.

¿Cómo crees que sería tu vida si no lo hubieses publicado? 

Creo que entonces no habría tenido ocasión de conocer a un puñado de gente de lo más encantadora (aunque tampoco a los cabrones que han acabado encerrándome aquí)

¿El mundo sería un lugar más feliz sin libros de tu autoría, entonces?

Mucho más hermoso y armónico, sin duda. Kwass es un chirrido, una disonancia. [...]

domingo, 7 de febrero de 2016

Una insólita reunión



insólito, ta
Del lat. insolĭtus.
1. adj. Raro, extraño, desacostumbrado.

Desde que hace ya casi un año se nos ocurriera reunirnos cada mes en una librería para celebrar los jueves librerantes han sido unas cuantas las ocasiones —una cada mes, para que no se olviden de nosotros, descansando agosto, diciembre y enero— en las que, con esta excusa, la de reunirnos porque sí, nos hemos juntando en torno a nuestros libros autores, editores y libreros. Cada uno de los jueves —que no suelen, por cierto, caer en jueves—, un tema.   El último, este miércoles pasado, fue en torno a lo insólitoEnrique García Ballesteros, Julio Ángel Olivares, Diego Luis Sanromán y Ramón Mayrata se aproximaron a través del cine, la literatura y la fantasmagoría a este escurridizo y, por momentos, inquietante tema.

Como no tenemos fotos (la becaria, apuntito ya de ser fulminantemente despedida, ha vuelto a fallar con la cámara), en esta ocasión se lo vamos a contar con el audio del encuentro (la grabadora sí tenía batería).

Así, esto fue, más o menos, lo que pasó; por partes:







viernes, 15 de enero de 2016

¡ENCERRADLOS a todos! Pierre Clémenti en las cárceles italianas.


 

I


            D’où vient la prison? Je répondrai : « D’un peu partout ».
Michel Foucault



           

El veinticuatro de julio de 1971 Roma amanece bajo un calor asfixiante. En pleno corazón del verano, Italia bulle todavía sobre los rescoldos del autunno caldo. Aún no se han enfriado los diecisiete cadáveres de Piazza Fontana, Valpreda está en el trullo y a Pinelli la pasma le ha enseñado en qué consiste practicar el vuelo sin motor. Una vez más el Estado italiano le ha declarado la guerra abierta a su sociedad civil, y de momento parece ir ganando. Gladio hace de las suyas y se encarga de aplastar a esas fuerzas subversivas que la burocracia sindical y estalinista no consigue encauzar de manera eficaz. La mafia, la extrema derecha y las fuerzas del orden oscilante, bajo la protección de la CIA, llegan a donde no alcanzan los esfuerzos recuperadores de las viejas organizaciones de la clase obrera. Las cárceles de toda la península empiezan a llenarse de rebeldes, pero la ola represiva barre también con todo aquello que pueda identificarse de lejos o de cerca con estas nuevas clases peligrosas. Puede que los hippies, los fumetas, los capelloni no constituyan más que la periferia lúdica del movimiento, pero su rechazo del trabajo y de las instituciones tradicionales del viejo orden burgués los convierte cuando menos en enemigos potenciales del Estado asediado. Carne de talego, pues.

            Así que situémonos. Veinticuatro de julio de 1971, primera hora de la mañana, Roma, número cuarenta y cuatro de la via di Banchi Nuovi, el comienzo de lo que en otra época se conocía como “via papalis”, un punto más o menos equidistante entre el lugar en el que el puente del Príncipe Amadeo cruza el Tíber y la famosa Piazza Navona. El centro del centro de un país que está viviendo los efectos de una contraofensiva contrarrevolucionaria. Un coche se detiene ante el portal de este viejo edificio renacentista ubicado entre los palacios Taverna y Farnèse: la guardia di finanza, los estupas italianos, han recibido información de que en uno de los apartamentos del inmueble se consumen sustancias estupefacientes ilegales de forma regular. El piso en cuestión está a nombre de una tal Anna Maria Lauricella, una joven a la que en las calles del Trastévere se conoce como la Medusa, tal vez por esas guedejas de color escarlata que la mujer acostumbra recoger en un moño vertical en lo alto de la cabeza. El teniente Betti hace sonar el timbre y un chavalín de unos cinco o seis años abre la puerta. El crío se llama Balthazar, como el burrito de la película de Bresson, Balthazar Clémenti.     
 

http://detour.es/tiempo/diego-luis-sanroman-pierre-clementi.htm



[Este prólogo corresponde al libro de próxima aparición de Pierre Clémenti, que publicará Pepitas de Calabaza].

jueves, 17 de diciembre de 2015

El sobrecogimiento literario. Entrevista en el programa Sobretextos

Audio de la entrevista sobre Kwass para el programa Sobretextos, de UniRadio Jaén, con Julio Ángel Olivares. 

http://uniradio.ujaen.es/audio/download/5766/SOBRETEXTOS%20DIEGO.mp3

CLIC sobre la imagen para escuchar la entrevista

lunes, 2 de noviembre de 2015

ENTREVISTA con Ana Gorría para Tamtam Press.




—Tu primer libro de relatos, “Convertiré a los niños en asesinos”, se enfoca hacia el problema del mal en lo cotidiano, ya desde su título haciendo referencia a un asesino en serie  David Richard Berkowitz. ¿Qué buscas encontrar en esta búsqueda narrativa?

—Me interesa sobre todo lo que me asusta, me asquea o me repele. La escritura nos permite acercarnos a la violencia o la muerte –o el mal, como tú señalas– y al mismo tiempo mantenernos a salvo parapetados tras el teclado. Los niños asesinos se abría con un par de citas: una era de Robert Louis Stevenson; la otra, de un tal Óskar Ovseyenko, afirmaba que la literatura es ventriloquia. Tal como yo la interpreto, la frase tiene un doble sentido. Por un lado, hay que tomar lo de “ventriloquia” en sentido estricto, literal; es decir, que se trataría de hablar con el vientre, con las tripas. Pero por otro lado, hace referencia a ese emborronamiento de las identidades que se produce con el hecho narrativo mismo. No sé si me explico: la escritura sería como un teatrillo en el que no queda claro quién maneja los hilos, quién habla por boca de quién. ¿Es el autor el que habla a través de los personajes? ¿O es a la inversa? ¿O ninguna de las dos cosas?

NOVEDADES. Gira de Presentaciones de Extraño Oeste.


sábado, 10 de octubre de 2015

NOVEDADES. Allen y Bill y el solitario de Bas-Meudon



 


“Céline made the Beat Movement possible"
(Jay McInerney)


            Ça a débuté comme ça. La cosa empezó más o menos así, y muy pronto, antes incluso de que se hubiera publicado el Viaje al fin de la noche y antes en consecuencia de que Céline se hubiera transformado en Céline. En 1932 Henry Miller se encuentra viviendo en París y peleándose con el manuscrito de su Trópico de Cáncer, que ya ha sido rechazado por varios editores. En cierto momento, Frank Dobo, un agente vinculado a la editorial Denoël, le hace llegar las galeradas de una obra que está a punto de darse a la imprenta; lleva por título Voyage au bout de la nuit y arranca con una cuarteta de la canción de la Guardia Suiza. Según el fotógrafo húngaro Brassaï, la lectura causó tal impresión en Miller que este decidió reescribir de cabo a rabo su propia novela. A partir de entonces Miller se convertiría en un abanderado de la causa de Céline, un autor al que siempre consideró un “gran hombre” y un “hermano”. Así que si la penetración del virus celiniano en las letras angloamericanas tiene algún responsable privilegiado, ese es sin duda Henry Miller. 


            Es muy probable que William S. Burroughs entrará en contacto con la obra de Céline gracias a la mediación de Miller, y a partir de ahí la enfermedad se extendería entre las principales figuras de la Beat Generation. Nos consta que él fue el primero en leer el Viaje al fin de la noche y que en una fecha tan temprana como 1944 ya había hecho llegar una copia del libro a su amigo Allen Ginsberg. Un año más tarde caía en manos de Jack Kerouac, para quien supondrá una auténtica epifanía.  [...]