miércoles, 17 de septiembre de 2014

NOVEDADES. Quimera Nº 371: octubre de 2014.



SUMARIO
El salón de los espejos
Entrevista a Alberto Olmos, por Daniel López García
Entrevista a Tim Powers, por Adrià Guxens
El cielo raso
Dossier: H. P. Lovecraft
(Coordinador: Iván Humanes
Ilustraciones: Miquel Rof ©)
Iván Humanes: Entrevista a José Antonio Molina Foix
Raúl Herrero: Vida y hazañas del caballero Lovecraft
Roger Ferrer Ventosa: El caos acecha en los abismos siderales
Manel Calderón: La geografía y el mundo de Lovecraft
Diego Luis Sanromán: El horror de Neoamérica. Lovecraft político
Salvador Alario Bataller: El Necronomicón
José Óscar López: Cthulhu, llamadas perdidas que insisten
La vida breve
Setenta días de lluvia, relato inédito de Marina Perezagua
Los pescadores de perlas
Microrrelatos inéditos de Mar Horno
El castillo de Barba Azul
Poemas inéditos de Aitor Francos
La voz humana
Entrevista a Carmen Resino, por Ana Gorría
Einstein on the Beach
Jesús Alacid: Agustín Gómez-Arcos: un escritor intercultural
El ambigú
Gemma Pellicer: Autopsia de Miguel Serrano Larraz
José Antonio Vila: Lento proceso de José Luis Cancho
Ana Prieto Nadal: Lolito de Ben Brooks
Rubén Castillo Gallego: Hablar durante las comidas de Pascual García
Ricardo Martínez Llorca: Voy de Gabi Martínez
Lola Nieto: Carcaj : Vislumbres de Mercedes Roffé
Almoraima González: Nocturno casi de Lorenzo Oliván
José Ángel Cilleruelo: Vomit. Antología de poesía joven norteamericana de
Luna Miguel (Ed.)
El pianista
Librería Black Mask
El tercer acto
Andrade a destiempo, de Martín López-Vega
Literatura en Lanzarote, de Eduardo Moga
Cuento español actual, de Julia Otxoa





domingo, 27 de abril de 2014

NOVEDADES. Entrevista en Radio Euskadi en torno a Boxcar Bertha

Los pilares de la Hobohemia


Audio de la entrevista con Teresa Yusta sobre Boxcar Bertha. "Boxcar Bertha  es el título  de un magnífico libro escrito por Ben Reitman, conocido como " El rey de los hobos ". Médico de los mendigos y trotamundos, plasma la vida de Bertha Thompson en este libro editado por Pepitas de Calabaza. El compromiso de Reitman y la valentía de Bertha hacen una conjunción que atrapa al lector entre las líneas de un relato donde los protagonistas consiguen - no sin sacrificio y "castigo"- vivir en libertad, luchando por sus derechos sociales y sus convicciones políticas".



martes, 22 de abril de 2014

Sobre Ben Reitman y Boxcar Bertha - Barry Pateman



http://jwa.org/sites/jwa.org/files/mediaobjects/egreit.jpg


Con esta, es la cuarta ocasión en que se reedita Boxcar Bertha, y por primera vez nos sentimos obligados a dejar claro que se trata en realidad de una obra de ficción. En lo que a nosotros respecta, esto no le resta mérito alguno al libro, pero sí hace que merezca más la pena saber algo sobre su verdadero autor, que por cierto era un tipo de lo más fascinante y peculiar.

Ben Reitman (1879-1942) fue en distintas fases de su vida hobo, ginecólogo, escritor, agitador anarquista y –en una época en la que era considerado algo subversivo y escandaloso- un activista por el control de la natalidad. A la edad de doce años ya estaba recorriéndose América en tren. Más adelante trabajó en un vapor que surcaba los mares de Europa y África. De vuelta a América, estudió medicina, limpió vagones de ganado y se codeó con jugadores, prostitutas y ladrones de todo pelaje. Escuchaba y aprendía. Vivió en carne propia la experiencia de múltiples cárceles y comenzó a amar la vida en movimiento, con su extraña mezcla de camaradería e infortunios, de grandes intelectos y triste alienación. Tales experiencias no solo le animaron a vivir el momento, sino también a rebajar su ego. Contemplaba a la gente con la que vivía y viajaba como gente sencilla, ni peor ni mejor que cualesquiera otros. Era un hombre intensamente consciente de su propia debilidad, pero no mostraba ningún deseo de imitar a la sociedad “respetable” que desdeñaba a la gente entre la que había decidido vivir su vida. Para él, esa gente eran sus iguales tanto personal como profesionalmente. Reconocía sus deficiencias en sí mismo. Pero también sus puntos fuertes.

En 1906, Reitman se comprometió con la International Brotherhood Association en su intento por apoyar a los trabajadores migrantes en el terreno educativo. A través de dicha asociación fundó la rama de Chicago de la Universidad Hobo, donde se ofrecían regularmente clases sobre economía, derecho laboral y ciencias sociales. En tal labor, destacó de forma brillante. Cerca de un siglo después aún podemos imaginárnoslo… un consumado performer político: organizando banquetes hobos, encabezando manifestaciones de desempleados, creando clínicas sociológicas en las que los hobos contaban sus historias con sus propias palabras. “Doc” Reitman inició un incesante e infatigable cortejo con la prensa, que se transformaría en la relación más duradera de su vida.

domingo, 20 de abril de 2014

DIETARIO ONÍRICO. Oktogon tér





http://www.budapest-travel.com/pics/bp-pics/oktogon.jpg



Noche del 18 al 19 de abril de 2014

Estamos en la Oktogon tér de Budapest, aunque –como suele ser habitual- la plaza del sueño está ligeramente transformada. Le explico a MC una abstrusa “teoría de la decisión racional” conforme a la cual las opciones con las que contamos resultan mutuamente excluyentes. “Debemos elegir bien –concluyo-. Tomar el camino equivocado podría hacer que nos extraviáramos para siempre”. En ese momento, me doy cuenta de que nos hallamos en el centro de la plaza y de que una infinidad de calles, avenidas y bulevares se extienden y reptan en todas direcciones como los tentáculos de un pulpo monstruoso. Nos quedamos paralizados, sin saber qué camino emprender. Cuando estoy a punto de despertar, recuerdo que, en broma, MC suele llamar a este lugar la “plaza Octopussy”: su chiste se ha convertido, pues, en una angustiosa realidad.


lunes, 7 de abril de 2014

LEARNING FROM THE MASTER IV: Rubem Fonseca



http://www.sitiodolivro.pt/fotos/livros/9789720071736_1349965281.jpg


"José sempre se perguntava: o que era preciso para que uma pessoa se tornasse um escritor? Ele tinha algumas certezas. A primeira, óbvia: era necesario gostar de ler, aprende-se a escrever lendo. O único escritor analfabeto tinha sido Catarina de Siena, que viveu no século XIV em Roma. Mas ela era uma santa e isso podia ser considerado um milagre.

Ele achava imposible alguém produzir um livro “ditando”. O livro tinha que ser escrito de preferência ser digitado numa máquina, mas também aceitava os que eram escritos à mão. Havía exceções que deixavam perplejo, como Milton, cego, ditando a obra-prima Paraíso perdido. […]

E isso seria suficiente para a pessoa se tornar um escritor? Gostar de ler e de digitar palavras? José sabia que o mais importante requisito era “motivaçao”, essa energia psicológica, essa tensão que põe em movimento o organismo humano, determinando um certo comportamento. José sabia que se o aspirante a escritor não tiver uma motivaçao forte escreverá quando muito alguns poemas de dor de cotovelo, alguns contos, talvez mesmo um romace, mas logo desistirá. José estava certo de que na reallidade a motivaçao de cada escritor está essencialmente ligada à sua vida, sua experiência, desejos, ambições, sonhos, pesadelos. Não interessa o tipo de motivaçao, apenas tem que ser suficientemente forte.

José estava motivado, mas sabia que necessitava de outros requisitos, um deles “paciência”, não a resignação conformista, mas a capacidade de perseverar, de enfrentar com autocontrole as dificuldades que surgiram durante o processo, a paciência para controlar a su pressa sem deixar de tê-la, o que pode ser simbolizado pela frase favorita do imperador Augusto, segundo o historiador clássico Suetônio: Festina lente. “Apressa-te devagar”, o que parece um paradoxo, mas não é. O filósofo Edmund Burke disse: “Nossa paciência conseguirá mais do que nossa força”. Mas José sabia que além de tudo isso precisava ter imaginação. Ele podia usar a realidade, como Balzac, Zola e outros, mas sabia que sem imaginação não conseguiria escrever um bom texto de ficção. Sem imaginação não existia literatura e ele lembrava-ses de uma frase de Burckhardt, “a imaginação era mãe da ficção, a mãe da poesia e até mesmo a mãe da História”.

Além de tudo isso, José sabia que precisava ter coragem de dizer o que era proibido de ser dito, coragem de dizer o que ninguém queria ouvir. Ele já falou sobre isso inúmeras vezes [...]"      


* José, Rubem Fonseca, Sextante Editora, Porto, 2012.


viernes, 28 de marzo de 2014

NOVEDADES. Zodaxa





¡ANARQUÍA AHORA!
En torno a la vida y el pensamiento de Albert Libertad



¡Para incitar a muchos a apartarse del rebaño,
para eso he venido! Pueblos y
rebaños se enfadarán conmigo, me gruñirán.

Friedrich Nietzsche, Así habló Zarathustra


Antes de caer en un prolongado olvido, Albert Libertad tuvo que sufrir aún en vida el calvario de la maledicencia. Su antiguo camarada Paraf-Javal habría de denunciarlo como un falso anarquista; el zapatero Jean Grave dirá de él que era un caso agudo de adicción al sexo y hará correr la voz de que se trataba en realidad de un soplón al servicio de la policía; y, en fin, el periodista Henri Rochefort sentenciará con rotundidad que “a nadie le cabía duda de su condición de agente provocador”[1]. Lo cierto es que Libertad se lo había ganado a pulso por bocazas y pisacallos, por mostrarse tan irrespetuoso con todo el mundo y, para empezar, con aquellos que sin demasiados escrúpulos habían decidido autoproclamarse representantes del movimiento revolucionario. Después de su muerte vendrá, sin embargo, algo peor: el silencio. A excepción de algunos folletitos publicados en exiguas tiradas, de Libertad apenas vuelve a saberse nada hasta que el anarco-situacionista Roger Langlois intente rescatarlo allá por el año 1976 para la entonces joven editorial Galilée. Luego otro fundido a negro, que durará casi hasta el día de hoy.



[1] Jean Grave, Quarante ans de propagande anarchiste, Flammarion, París, 1983, p. 387.

jueves, 27 de marzo de 2014

FICCIONES. Necesidad gratuidad narcisismo



Decía que era su vocación, la misión de toda una vida, la única obsesión a la que merecía la pena consagrarse. Un buen día, sin motivo aparente, había decidido que deseaba escuchar y registrar los ruiditos, arrullos y gemidos que emiten las mujeres cuando están a punto de correrse. Y con “las mujeres”, él se refería no a algunas mujeres, sino a todas las mujeres del mundo, o cuando menos a aquellas que, de un modo u otro, pudieran ponerse a su alcance. Así, durante años se le vio acechar a las parejas que lo hacían en los coches, en descampados desolados y cubiertos por la primera escarcha, bajo una luna ósea y expectante. En otras ocasiones, su mano furtiva depositaba la grabadora en el alféizar de la ventana del dormitorio matrimonial, en una de esas noches de verano en las que la canícula del día aún persiste pero concede una pequeña tregua a las bestias de sangre caliente. Otras, en fin, conseguía deslizar el aparato bajo la almohada de sus escasas amantes, mientras él se entregaba a un cunnilingus en el que alternaba la ferocidad con la ternura más desoladora. Fue el ruido lo que alertó finalmente a los vecinos, y los vecinos los que alertaron a la policía: hacía días que, a través de los tabiques de su apartamento, podían oírse los gritos y lamentos de decenas de mujeres a las que no se sabía muy bien si estaban torturando o conduciendo hasta la cima de un placer inconcebible. A él lo encontraron tumbado en la cama, vestido con su mejor traje y con una sonrisa de imbécil adornándole la palidez del rostro. Muerto. Sobre la mesilla de noche, su pequeña grabadora emitía en auto-reverse un ulular continuo de más de dos horas de duración. Según los cálculos de la policía, cada hora de aquella extraña sinfonía incluía los preludios de unos seiscientos quince orgasmos de otras tantas mujeres diferentes. Así que nuestro amigo debía de haber asistido a la pequeña muerte de unas mil quinientas hembras humanas. Corrida arriba, corrida abajo. 
[...]


domingo, 9 de febrero de 2014

NOVEDADES. "Asesinos y víctimas": entrevista en torno a 'Convertiré a los niños en asesinos'.




"Es probable que todas las catástrofes comiencen así: mediante la acumulación de pequeñas brechas en el sucederse natural de los acontecimientos que nadie da en interpretar entonces como síntomas de los desastres que se avecinan". Audio de la entrevista en Radio Euskadi acerca del libro Convertiré a los niños en asesinos.



sábado, 8 de febrero de 2014

LEARNING FROM THE MASTER III: James Ellroy.



http://3.bp.blogspot.com/-Otb96AvLGC4/T1KpJnawjuI/AAAAAAAAJGw/cw2wG9MHD8s/s1600/CONVERSATIONS%2BWITH%2BJAMES%2BELLROY-1.jpg


1. “[…] it’s a classic case of mankind profiting from tragedy. You like that? It sounds like a definition of literature in a nutshell”.

2. “Entertaining the reader stands as a bottom line. Beyond that, I want to create a verisimilitude that will give my readers the feeling of being uprooted from their daily lives and thrust into the heart of an obsession. My responsibility is to combine the natural, raw power of the crime novel form with my own narrative gifts to build an obsession so compelling that the reader will willingly move with its flow –regardless of where it takes him”.

3. “I tihink that cultivating a literary vision entails developing an affection for things the way they are. Write it down the way it is, reach into your own soul for whatever it takes to provide illumination, and give it to the reader. Maybe your vision will inspire compassion, maybe it won’t. The important thing is to look at things the way they are and not to flinch, then look at yourself the way you are and not to flinch. Only the reader should flinch –but only momentarily. You have to compel him to need to know the way you need to know”.

4. “Being mellow is okay, if you aspire to becoming a piece of cheese. The trouble with being a piece of cheese is that someone is likely to spread you on a cracker and eat you”.

lunes, 3 de febrero de 2014

FICCIONES. Candy Barr ya no escribirá más poemas


http://3.bp.blogspot.com/_3SkmCzpZVAE/S_c6P3xWjRI/AAAAAAAABqI/ME3NmwL8zO8/s1600/barr01.jpg


La luz nos da calor, ese foco nos da calor. Afuera también hace un calor infernal. Según dicen, el calor de California es así. El sol de Call'n'Fornicate, como dice Franco. No entiendo muy bien por qué han colocado el foco tan bajo. Se lo he preguntado al chico que se ocupa de la cámara, pero él me ha escupido a la cara: “tú ocúpate de lo tuyo y deja que yo me encargué de lo mío. Pon el coño a funcionar y cállate la boca, ¿vale?”, o algo parecido. El calor, el foco, la bebida: me siento un poco mareada. Tengo la impresión de que han debido de echarme algo en la copa, porque después de todo tampoco he bebido tanto. Dos o tres vasos, a lo sumo. Afuera, en la piscina, se estaba algo mejor. Allí al menos se puede contrarrestar el castigo del sol con la frescura del agua clorada –con demasiado cloro, de hecho-, pero aquí… Antes, cuando Franco me ha agarrado por detrás y me ha lanzado a la piscina, me ha dado un susto de muerte. Entonces he empezado a sospechar que algo ocurría, aunque ni siquiera me he dado cuenta de que ya habían puesto la cámara en marcha. Él, sentado en la orilla, me salpicaba con el pie. Ahora pasea desnudo de un lado a otro en la habitación del motel, estirándose la polla para mantener la erección. El cuarto es demasiado pequeño para tanta gente, las persianas están bajadas hasta el final y no hay otra luz que la de ese foco que nos está consumiendo poco a poco como si fuéramos figuritas de chocolate. La luz proyecta nuestras sombras desde abajo contra la pared del fondo y parecemos seres extraños, monstruos venidos del espacio exterior, personajes de una película de miedo de las malas. Más que una peli porno, esto es una peli de terror –pienso para mí-. La sombra de la polla de Franco, por ejemplo, tienen cinco veces el tamaño de la polla de Franco. Visto así recuerda a un vampiro al que hubieran clavado una enorme estaca. Eso sí: el puto Van Helsing debía de estar borracho como una cuba cuando lo hizo, ¿sabes lo que quiero decir? El director tuerce un poco el gesto cuando me ve sonreír abstraída, así que me acerco a Franco y continuamos la función. También yo me siento un poco mareada. Mientras nos besamos, me viene a la mente la siguiente imagen: una sala de cine vacía y sobre la pantalla dos cabezas gigantescas, en un blanco y negro muy sucio y con mucho contraste, que intentan devorarse la una a la otra. En el cine todo es silencio, porque la película no tiene sonido, pero aquí la habitación se ha llenado de un ruido como de chapoteo, como de cosas pringosas que chocaran entre sí. Me imagino que Franco y yo somos dos babosas que se retuercen mientras se van cociendo al calor de ese foco maldito. Ahora el director dice que nos echemos sobre la cama, que nos enzarcemos en una pelea fingida, y nosotros forcejeamos, nos buscamos los labios, nos lamemos, nos chupeteamos el uno al otro, y al final Franco improvisa y me la mete sin avisar. Pasados un par de minutos, el director nos ordena: “cambiad de puesto”, y yo me pongo sobre Franco y empiezo a cabalgarlo al trote lento hasta que el director dice basta. Franco, sin embargo, parece no haber tenido suficiente, así que se sienta a horcajadas sobre mi pecho e intenta meterme su fea polla en la boca. Yo me resisto, corcoveo como una yegua sin domar, pateó con furia el colchón, que despide una nube de polvo gris sobre el haz de luz cruda que nos ilumina, y el director sentencia al fin: “¡Llamad a Felicia la Felatriz!”. 

[Fragmento inspirado en la película Smart Alec, de 1951]