Con
la LOMCE, la Filosofía ha sido una de las titulaciones más perseguidas, ¿qué
futuro crees que depara a estos estudios?
García
Calvo decía que el Futuro es de Ellos, del Dinero: es la Muerte. Y en cierto
modo, como la Muerte, ya está escrito. Pero por ceñirme a lo que me preguntas,
el porvenir de la filosofía en los actuales planes de estudio, y no solo el
suyo, se encuentra en una situación de indefinición e incertidumbre. Nadie
tiene muy claro lo que ocurrirá tras la paralización de la LOMCE, aunque si
tomamos como criterio la deriva que ha sufrido la materia en los últimos
tiempos, cabe esperar que no salga muy bien parada. No obstante, más fácil que
hacer pronósticos, es señalar lo que ya está ocurriendo. La Filosofía ha
quedado muy demediada en el Bachillerato y prácticamente ha desaparecido de la
ESO. Tras la implantación de la asignatura de Valores Éticos en esta etapa, los
departamentos de Filosofía se han convertido en departamentos subsidiarios del
de Religión. De esta suerte, la filosofía queda convertida una vez más en
“sierva de la teología”.
¿En qué medida pueden los filósofos ayudar a
mejorar la sociedad?
Difícil
decirlo. “Mejorar la sociedad” es una expresión que me produce casi tanto recelo
como la palabra “futuro”. En cualquier caso, yo diría que el ejercicio de la
filosofía –y no necesariamente los filósofos- puede y debe contribuir a
volvernos más lúcidos, menos manipulables. Hasta qué punto algo así puede
redundar en beneficio de una “sociedad bien ordenada”, depende en buena medida
de qué concepto se tenga de “buen orden”. Acuérdate de la hormiguita aquella de
la película Antz: un excesivo cuestionamiento de su condición de obrera
acababa por poner patas arriba todo el hormiguero.
