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miércoles, 2 de enero de 2013

AGITPROV. ¿Qué les pasa a las mujeres?(1) - Nina Power.





¿Qué mejor manera de describir la colonización del cuerpo en esta particular coyuntura de la vida capitalista? Buena parte de la teorización reciente se ha centrado en esa forma de guerra de los afectos en la que la depresión, la euforia y otros estados del ser no son leídos meramente como signos o síntomas, sino como directamente producidos por (y productores de) relaciones económicas particulares. El concepto de ‘semio-capitalismo’, acuñado por Franco Berardi ‘Bifo’, constituye un intento de determinar los efectos del ciberespacio y el cibertiempo sobre la mente y el cuerpo, cada vez más deprimidos, del sujeto contemporáneo. En su reciente L'avènement du corps, Herve Juvin ha intentado describir, de forma similar, qué significa para la vida actual que el cuerpo se haya convertido en el ‘portador’ de todo significado, cuando cualquier aspecto de la existencia resulta intercambiable y nada queda oculto o es susceptible de ocultarse. Aunque la trayectoria de este tipo de análisis no sea exactamente nueva, pues recuerda incluso, ocasionalmente, a la abundante literatura feminista sobre encarnación, afectos y trabajo producida a partir de la década de los sesenta, sí hay algo novedoso en esa peculiar combinación de consumismo, desesperación, visibilidad e inmadurez que caracteriza a la vida de posguerra en sus últimas fases. Es precisamente esta “nueva fisonomía del Capital’, donde ‘el crédito generalizado que rige todo intercambio […] acuña a imagen de su vacío uniforme el ‘corazón de las tinieblas’ de toda ‘personalidad’ y de todo ‘carácter’” la que aborda Tiqqun en este breve texto, deliberadamente fragmentario, publicado en Francia en 1999. La cuestión del género emerge por todos lados: desde el título del libro a los extractos de revistas destinadas a mujeres con los que Tiqqun salpica todo el texto, pasando por algo mucho más nebuloso y perturbador que se encuentra en el núcleo mismo de su propuesta.

La Teoría de la Jovencita es un texto que parodia y a la vez refleja esa misoginia que subyace en el corazón mismo de una cultura que celebra la juventud y la belleza por encima de todo, mientras al mismo tiempo denigra a los portadores –mujeres jóvenes, fundamentalmente- de esas características supuestamente deseables. La poetisa Ariana Reines, traductora del texto, ha escrito sobre la reacción visceral que le produjo su tarea. La traducción, escribe en la revista digital Triple Canopy, “me provocó migrañas, me hizo vomitar; no podía dormir por las noches. Degeneró en una conducta sexual atípica”. Se trata, de hecho, de un libro que perturba por su implacable descripción de un mundo militarizado y consumista en el que “mientras que cualquiera presiente que su existencia tiende a convertirse en el campo de una batalla en el que las neurosis, las fobias, las somatizaciones, las depresiones y las angustias son otros tantos toques de retirada, nadie hay que logre captar ni su discurrir ni lo que está en juego”. El lenguaje de la colonización, la inmunización, la carne y los fluidos se filtra a través del marco abstracto del análisis de la imagen, la estructura económica y las reflexiones en torno a la modernidad. “La Jovencita no os besa, os babea entre los dientes. Materialismo de las secreciones”. Podemos dar por supuesto que, si ciertas partes del texto parecen un manual de venganza teórica para nerds de sexo masculino, se trata de un efecto –hasta cierto punto- intencionado. La cita de Hamlet que figura al comienzo del texto, “I did love you once” implica traiciones pasadas, del mismo modo que la afirmación: “el ‘sexo masculino’ es víctima y objeto de su propio deseo alienado”. Pero ¿quién es ese ‘sexo masculino’ cuando a todo el mundo se le exige que se “autovalorice permanentemente”, o lo que es lo mismo, que sea una Jovencita? ¿Qué queda del cuerpo, el amor, la personalidad, cuando toda vida se asemeja a un cruce entre una hoja de cálculo y un horóscopo? “La desgracia empuja a consumir”, dice uno de los aforismos. Y sin embargo, no parece haber otra cosa que desgracia, incluso cuando todo parece resplandecer de satisfacción y alegría.

jueves, 8 de noviembre de 2012

NOVEDAD. Construir la paz. La experiencia y el papel de las mujeres en perspectiva internacional


Traductor: Diego Luis Sanromán Peña
Prólogo a cargo de: Carmen Magallón Portolés

El libro de Elisabeth Porter permite ensanchar nuestro modo de pensar acerca de cómo se puede construir la paz llegando más allá de la mera ausencia de guerra. Frente a otras concepciones de la construcción de la paz, se opta por un enfoque íntimamente relacionado con la experiencia de quienes se afanan y contribuyen a ello diariamente. Partiendo de las prácticas de mujeres que cotidianamente elaboran contextos necesarios para la vida, establece una noción de construcción de la paz como proceso integral y multidimensional, en el que tiene un papel clave la justicia entre sexos, así como el huir de la polarización, el considerar las emociones y el reconocer las identidades.
La obra de Porter ilustra cómo optar por la inclusión de las mujeres y sus actividades amplía la percepción del mundo y lo transforma. La obra aporta una valiosa reflexión sobre conceptos, debates y propuestas acerca de qué significa construir la paz, además de revisitar temas clave para restaurar sociedades rotas, como son el diálogo, la escucha, la memoria, la verdad, la reconciliación.
Este es un libro para ser leído e interiorizado por hombres y mujeres. De su lectura puede derivarse un reforzamiento de los lazos entre quienes buscamos aprender juntos cómo colaborar a la construcción de la paz.


Elisabeth Porter tiene una larga trayectoria como investigadora y profesora en diversas universidades. Ha sido directora de investigación en INCORE (Internacional Conflict Research Institute) en la Universidad del Ulster y en la actualidad dirige el Centre for Peace, Conflict and Mediation que forma parte del Hawke Research Institute de la Universidad de South Australia. Ha publicado numerosos textos sobre mujeres y política, el diálogo a través de las diferencias, la ética feminista, la seguridad y la construcción de la paz. Pertenece a una de las organizaciones feministas y pacifistas más antiguas y experimentadas en el trabajo internacional por la paz: la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad.

viernes, 28 de octubre de 2011

PROMOCIÓN: 'Judith Butler - Pensamiento en Acción' de Vicky Kirby

Ya está disponible una de mis últimas traducciones:



Judith Butler: Pensamiento en acción es una breve introducción a la obra de esta autora clave en la teoría contemporánea, que guía al estudiante a través de las más complejas ideas de una de las más influyentes pensadoras de la cultura actual. Este libro –conciso, accesible y exhaustivo– explora y esclarece las continuas y relevantes contribuciones de Butler a la teoría de género, ofrece nuevas perspectivas sobre los temas centrales de su obra y plantea hasta qué punto su impacto ha determinado la formación de una disciplina como los estudios de género.

En especial, el libro considera el trabajo intelectual de Butler en relación con las cuestiones de la sexualidad y la performance, de la identidad y la política, del lenguaje y el poder, todos ellos temas centrales en el pensamiento y la escritura de esta autora. Vicki Kirby sitúa a Butler en el contexto de los teóricos y pensadores contemporáneos, e incluye una entrevista con la propia Butler en la que se tratan los temas clave de su obra, así como sus futuros planes de investigación. Al ofrecer una estimulante y clara explicación de la obra y el pensamiento de esta inspiradora figura, Judith Butler: Pensamiento en acción constituye un recurso fundamental para cualquiera que emprenda el estudio de esta pensadora pionera dentro del campo de la sociología, los estudios culturales, la crítica literaria, el feminismo y la filosofía.


* WEB DE LA EDITORIAL.

sábado, 6 de junio de 2009

VOCES. 1909-2009: El Futurismo ya es historia. Valentine de Saint-Point (1912)




Manifiesto de la Mujer Futurista
Valentine de Saint-Point (1912)



Queremos glorificar la guerra –única higiene del mundo– el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las bellas ideas por las cuales se muere y el desprecio de la mujer.
F. T. Marinetti – Manifiesto futurista


La humanidad es mediocre. La mayoría de las mujeres no son ni superiores ni inferiores a la mayoría de los hombres. Son iguales. Todos merecen el mismo desprecio.

El conjunto de la humanidad no ha sido nunca otra cosa que el terreno de la cultura, fuente de genios y héroes de ambos sexos. Pero para la humanidad, como para la naturaleza, hay momentos que resultan más propicios al florecimiento. En los veranos de la humanidad, cuando el terreno arde bajo el sol, los genios y los héroes abundan.

Nos encontramos en el comienzo de una primavera; echamos en falta la profusión solar o, lo que es lo mismo, una buena cantidad de sangre derramada.

Las mujeres no son más responsables que los hombres del modo en que los verdaderamente jóvenes, ricos en savia y sangre, están siendo arrastrados por el fango.

Es absurdo dividir a la humanidad en hombres y mujeres. Se compone sólo de feminidad y masculinidad. Todo superhombre, todo héroe, no importa lo épico, genial o poderoso que sea, es la expresión prodigiosa de una raza y de una época sólo porque está compuesto, al mismo tiempo, de elementos masculinos y femeninos, de feminidad y masculinidad: es, en consecuencia, un ser completo.






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Valentine de Saint-Point: figura futurista, femenina y precursora del art-performance
Adrien Sina (2009)





Poetisa, novelista, autora de tragedias, especialista en Sófocles, teórica de la danza y del teatro, modelo y musa de Rodin y de Mucha, tataranieta de Lamartine, Valentine de Saint-Point es una de las escasas figuras femeninas del futurismo francés. Rodin la llamaba “la diosa de carne para mi inspiración de mármol”; tenían el proyecto común de un libro íntimo que jamás vio la luz, pero del cual pueden encontrarse fragmentos en textos como La doble personalidad de Auguste Rodin o El Pensador de Rodin. Esta época estará también marcada por los Salones Literarios o Poéticos que ella misma organiza en torno a sus propios textos o los de cómplices literarias como Rachilde, la condesa Anna de Noailles o Louise Labé (siglo XVI).

Sus primeras publicaciones poéticas a partir de 1905, Poemas de la mar y el sol, Poemas de Orgullo, La sed y los espejismos, que inauguran una voluntad de superación de sí, en la soledad y frente al destino y los elementos, se centran poco a poco en la exploración de la psicología femenina y su deseo (Una mujer y el deseo, 1910, y El orbe pálido, 1911). Al mismo tiempo, prepara un importante corpus de reflexión sobre el elemento trágico en sus componentes originales: el Eros, el Poder, la Muerte, la Guerra y la Política. El Discurso sobre la tragedia y el verso trágico, seguido de El alma imperial, o La agonía de Mesalina, escrito en 1907, serán publicados en 1929. Tales elementos serán también experimentados en la Trilogía del amor y de la muerte (1906-1909) y El teatro de la mujer, una trilogía dramática inconclusa de la misma época.

Desde los primeros años del futurismo, F. T. Marinetti la invita a unirse al movimiento para ofrecer una imagen más intensa y provocadora de la mujer que la que había idealizado D’Annunzio o la que habían sublimado los fetichismos estéticos de la historia del arte o los romanticismos en literatura. El 27 de junio de 1912, Marinetti dirige un debate en la Sala Gaveau en el que Valentine presenta su primer Manifiesto de la mujer futurista, que continuará con su Manifiesto futurista de la lujuria el día 11 de enero de 1913. Miembro de la Dirección del Movimiento Futurista desde 1912, encargada única de la Acción Femenina, entra por la puerta de la disidencia y de la crítica de los excesos y sale, en torno a 1915, por la puerta de la divergencia teórica.

Fue la única futurista invitada a aparecer sobre un escenario neoyorquino, el de la Metropolitan Opera (Festival de la Métachoire, 1917), en el que bailó casi desnuda, cubierta con recortes de seda transparente, en una actuación en la que la danza se mezclaba con proyecciones luminosas de fórmulas matemáticas, con la música de sus amigos Claude Debussy, Erik Satie y Dan Rudyar Chennevière, así como con las efusiones subliminales de mensajes olfativos y perfumados. Se trataba igualmente de la primera interpretación de música disonante y polifónica en los Estados Unidos.

En un periodo de exaltación de la máquina, de la velocidad y de la urbe, ella fue la única que se interrogó sobre el cuerpo carnal y el cuerpo colectivo que corresponderían a la nueva época que se anunciaba, que propuso un punto de vista no-ideológicamente-feminista sobre la identidad femenina y que impuso una imagen de la mujer arraigada en lo que ésta tiene de específico.

Sin embargo, su visión del mundo está impregnada de desilusión y hastío. La referencia marcial que Saint-Point manipula es una reminiscencia de la utopía extrema y abortada que Platón describe en el Critias y que, erróneamente, pasa por ser una descripción de la ciudad ideal. La historia no habría sido consciente así del peso de los sinsabores y las desilusiones, ni en Platón, encerrado en prisión para evitar su actividad política, ni en Valentine, en su ruptura con el materialismo occidental.

Después de haber elaborado, como artista, varios proyectos políticos desde Córcega –entre otros, los Estados Unidos del Mediterráneo- parte definitivamente para Egipto –tierra natal de Marinetti, patria espiritual de Lamartine- en diciembre de 1924, poco después de la muerte de su compañero, Ricciotto Canudo, fundador del Movimiento Cerebrista. Se comprometerá también en una acción política por la emancipación de la mujer musulmana, tanto contra la hegemonía colonialista occidental, y sus derivas destructoras e incontroladas, como contra los oscurantismos o integrismos locales. Y consagrará la segunda mitad de su vida a sus compromisos éticos, actuando, desde Egipto, por el acercamiento cultural entre Oriente y Occidente, por la ética y por la paz. Fundó y dirigió la revista mensual El Fénix (Revista del Renacimiento Oriental), editada en El Cairo de noviembre de 1925 a junio de 1927. Este espacio de reflexión y de propuestas políticas estará igualmente marcado por la publicación de La verdad sobre Siria por un testigo (1929, Cahiers de France).

Una dimensión anticipadora y premonitoria caracteriza su pensamiento y sus textos. Siempre estuvo fascinada por la idea de ser la voz que sintetizase a un pueblo. La guerra, poema heroico (1912), redactada en forma de un diálogo contradictorio casi socrático, explora la psicología de un pueblo que parte para la guerra, ese momento de deslumbramiento y ofuscación que, subrepticiamente, apoyándose en una idea heroica de la guerra, necesaria para todo sacrificio voluntario y consentido, abre el camino hacia la sangre y el horror, desconocidos e ignorados.

Otro texto, premonitorio de su propio destino, fue publicado en la Nouvelle Revue, en enero de 1905: Lamartine desconocido (cartas inéditas). Podría considerarse a posteriori un texto cuasi-autobiográfico sobre la autora y sus deseos, y sobre Lamartine, su ancestro, a la vez poeta y hombre de Estado, en las primeras filas de los promotores de la Revolución de 1848, uno de los principales fundadores de la República, ministro de Asuntos Exteriores. Su vida como diplomático en Oriente estuvo determinada por la instauración de una ética de respeto entre los pueblos y la resolución pacífica de los conflictos coloniales, lo mismo que Valentine intentará llevar a cabo un siglo después.

Ningún destino es, en su tristeza y belleza, comparable al de los hombres que, en la vida multiforme y tumultuosa de los pueblos, aparecen como una síntesis de voluntades y esfuerzos… Su suerte presenta siempre los caracteres de gracia y desgracia que, a lo largo de toda la historia, ha marcado la vida de los tribunos: tribunos intelectuales, hombres de genio, que fijan a través de una obra maestra las tendencias oscuras de una generación, o tribunos políticos, que por un momento personifican a todo un pueblo. Aquellos que, por una extraña complejidad de sus organismos, son a la vez lo uno y lo otro duplican la alegría y la amargura de la vida.

En Oriente, sobre un decorado divino, la vida de los pueblos, bárbaros o adormecidos sobre los dogmas cristalizados de viejas civilizaciones, le permitió saborear esa condición de guía del pueblo que debía llevarlo hasta la embriaguez del poder supremo y hasta la tristeza de todas las desilusiones.


Entre las mujeres con destinos paralelos y trágicos que transformaron la concepción del cuerpo durante el siglo XX a través del material coreográfico, como Isadora Duncan, a la que conoció entre 1912 y 1915, en casa de Rodin, o algo más tarde, Josephine Baker, Valentine de Saint-Point, pensadora de los equilibrios extremos, es la única que parte de una teoría y una dramaturgia trágicas para acercarse a una danza de las ideas, a una danza del pensamiento más allá de las expresiones codificadas. Tenía en gran aprecio una disciplina conceptual y geométrica de la danza en tanto que sólido basamento teórico de una expresión no arbitraria de la carne, el instinto y la intuición.

Los principios teóricos que la empujan a rechazar las convenciones de la danza y el teatro de la época en beneficio de la Métachorie son similares a los que llevaron a Yvonne Rainer y el Judson Dance Teather, en los años 60, a avanzar el término Performance. Su concepción de la autonomía de la música y de la danza no encontró continuación hasta años después, gracias a la complicidad entre Merce Cunningham y John Cage. Tal como subraya Giovanni Lista, “por su exaltación del deseo y su poder hipnótico, Valentine de Saint-Point anuncia igualmente el surrealismo, su búsqueda del andrógino y su visión de la mujer revolucionaria como liberadora del Eros”.




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martes, 7 de abril de 2009

AGITPROV. Mujeres libres en la 'Belle Époque' - Anne Steiner (2008)

En el curso de las investigaciones para la preparación del libro de Albert Libertad, que ya está prácticamente concluido, me encuentro con el artículo que puede leerse más abajo. Me ha parecido lo suficientemente interesante como para pasarlo al castellano y volcarlo aquí.



En los trabajos que reconstruyen la génesis del movimiento feminista apenas se citan las figuras de las mujeres anarco-individualistas de principios del siglo XX. Tal vez, porque, siendo hostiles tanto al régimen parlamentario como a la relación salarial, se mantuvieron al margen de los combates emprendidos por las feministas de la Belle Époque para la obtención del derecho al voto y por la mejora de las condiciones de trabajo de las mujeres; y acaso también porque, con excepción de artículos publicados en la prensa libertaria y de algunos panfletos hoy olvidados, dejaron pocas huellas escritas.

Estas mujeres, que no fueron ni reformistas ni revolucionarias, expresaron esencialmente su rechazo de las normas dominantes mediante prácticas tales como la unión libre, a menudo plural, la participación en experiencias de vida comunitaria y de pedagogía alternativa y, en fin, mediante la propaganda activa a favor de la contracepción y el aborto al lado de los militantes neo-malthusianos. Al evocar sus itinerarios y sus escritos, nos gustaría dotar de algo de visibilidad a estas “marginales” que desearon, sin dejarlo para hipotéticos mañanas de utopía, vivir libres aquí y ahora.