viernes, 5 de enero de 2007

VOCES. Textos de Bukowski.

TRES POEMAS



nota al pie sobre la construcción de las masas

hay gente que es joven y nada
más y
hay gente que es vieja y nada
más
y hay gente que está entre medias y
sólo entre medias.

y si las moscas llevasen ropas sobre el
lomo
y todos los edificios ardiesen en
un fuego dorado,
si el cielo se agitase como una danzarina
del vientre
y todas las bombas atómicas comenzasen a
gritar,
habría gente que sería joven y nada
más y
gente vieja y nada
más,
y el resto sería lo mismo
el resto sería lo mismo.

los pocos que son diferentes
son eliminados bastante rápido
por la policía, por sus madres, sus
hermanos, otros; por
sí mismos.

lo que queda es lo que
ves.

es duro.
(De The Days run away like Wild Horses over the Hills, 1969)


nada hay tan efectivo como la derrota

lleva siempre contigo un cuaderno de notas
dondequiera que vayas, dijo,
y no bebas demasiado, la bebida embota
la sensibilidad,
asiste a recitales, fíjate en el ritmo de la respiración,
y cuando seas tú el que lea,
no te sobreestimes nunca,
quítale importancia, la multitud es más lista de lo que
puedas pensar,
y cuando escribas algo,
no lo envíes en seguida,
ponlo en un cajón durante dos semanas,
sácalo entonces y échale
un vistazo, y revisa, revisa,
REVISA una y otra vez,
versos tensos como pernos sujetando un puente
de 5 millas de largo,
y ten siempre un cuaderno de notas junto a la cama,
te vendrán ideas durante la noche
y esas ideas se desvanecerán y se echarán a perder
a no ser que las anotes.
y no bebas, cualquier idiota puede
beber, nosotros somos hombres de
letras.

para ser un tío que no sabía escribir en absoluto
era más o menos como todos
los demás: sin duda sabía
hablar de
ello.


los orgullosos delgados moribundos

veo viejos en las pensiones en los
supermercados y son delgados y son
orgullosos y están moribundos
se mueren de hambre de pie y no dicen
nada. hace tiempo, entre otras mentiras,
les enseñaron que el silencio era
valentía. ahora, después de haber trabajado toda una vida,
la inflación los ha atrapado. miran a su alrededor
roban una uva
la mastican. al final hacen una compra
minúscula, un día de paga.
otra mentira que les enseñaron:
no robarás.
prefieren morirse de hambre a robar
(una uva no les salvará)
y en habitaciones minúsculas
mientras leen los anuncios del mercado
se morirán de hambre
la diñarán sin un ruido
expulsados de hostales baratos
por jóvenes rubios con el pelo largo
que les pasarían por encima
sin siquiera detenerse, esos
chicos
guapos de cara,
pensando en Las Vegas y en los coños y
en la victoria.
es el orden de las cosas: todo el mundo
prueba un poco de miel
después el cuchillo.
(Ambos de Play the Piano Drunk like a Percussion Instrument until the Fingers Begin to Bleed a Bit, 1979)




UN PAR DE CARTAS




A Ann Bauman
21 de mayo de 1962

Me pongo a ello mientras bebo una cerveza y escucho algo de Sibelius antes de irme a trabajar. Lamento que no creas que no me gusta discutir. Creo que estás enredada en demasiados conceptos.
Deberías evitar esos festivales de poesía, etc., pues no son más que un revoltijo de talentos aguados, clubes de clase alta para corazones solitarios que tienen máquina de escribir.
Estudia a tus creos. Críos. Hay montones de poemas ahí. Pero no escribas sobre tus críos. Escribe sobre el ser humano, lo que queda de él, dónde ha ido a parar, que ha arrojado al polvo.
No me hables de locura. Escribí un relato corto acerca de un hombre que asesinaba una manta que se había enamorado de él y que parecía que lo observase y lo siguiese por todos lados. ‘Muy creíble’, fue la respuesta de la primera revista, ‘pero ese hombre nos parece demasiado extraño’. O ésta es la condensación de su respuesta. No creo que pueda escribirse un relato corto a no ser que salga reptando de las paredes. Vigilo las paredes cada día, pero pasa más bien poco.





A Ruth Wantling
25 de noviembre de 1965

[…] no, no, no, no me gustan las tormentas de nieve, estuve a punto de morir en una y ahora soy demasiado viejo para morir. la muerte es sólo para los jóvenes. ah Dios, perdóname. sigo abriendo la bocaza. ya sabes, siempre estoy metido en algún lío. de todos modos, como ya sabes que soy un gilipollas, sigo adelante. fue un invierno, creo que estaba en Philly. así que estoy sentado en aquel bar minúsculo de verdad y el camarero comienza a largar cosas de Shakespeare y yo estaba intentado montármelo con un par de mujeres pero aquello me cabreaba, lo de Shakespeare, digo, así que siendo como soy un malasombra por naturaleza, empecé a ensalzar a Hitler, Mussolini y compañía, y lo siguiente que recuerdo es que me echaron a la calle y que en lugar de ser conducido a uno de los cálidos hogares de una de las putas para follar y sobar o tal vez sólo sobar me encontré caminando por la nieve, luego decidí detenerme a mear contra la pared de una iglesia. aquello me vino de maravilla. terminé. me la guardé. después decidí tomar un atajo a través del patio de la iglesia. estupendo. luna llena. frío helador. en cualquier caso tenía un cuarto alquilado en algún lugar. conque voy caminando de lo más borracho y entonces tropiezo con un cable que habían colocado a la altura de los tobillos. me caigo de bruces. demasiado borracho para levantarme. allí me quedó sabiendo que me congelaré. allí me quedo un buen rato. pero debe de haber sido la frialdad de la nieve en la cara la que me revivió. me levanté y lo conseguí. pero, al recordar todo esto a la mañana siguiente, decidí salir del país de las nieves y mantenerme lejos. los suicidas son desesperadamente vanidosos: les gusta elegir el lugar y el momento. hay una gran diferencia entre morir cuando lo deseas y morir cuando no lo deseas. sé que al final el resultado es el mismo, sin embargo sigue habiendo una especie de diferencia en el modo en que el alma o lo que quede de ella entra en el reino de los cielos o dondequiera que entre.
escucha!!! vas a dejar ya esa mierda de los malditos adorables técnicos dentales y de las grandes masas de encanto que esos dentistas… esos torturadores a sueldo de la atormentada raza humana… son. todas las demás áreas de la ciencia han progresado y esos cabrones siguen trabajando con un par de tenazas. no puedo considerar a un hombre que quiere estar continuamente rodeado de sangre como un individuo decente en ninguno de los sentidos. prefiero recoger basura. todos los dentistas que he conocido tenían gruesas muñecas, pelo oscuro de nazi en los brazos y una panza de ovaltine agitándose con el canto de las ratas. ¿qué mentiras estás intentando contarme? […]




UN FRAGMENTO DE BARFLY (1984)


ESCENA DIECIOCHO
“ELBOW INN”



(Hay tres o cuatro hombres en la barra y una mujer, Wanda. Los hombres no se sientan a su lado ni hablan con ella. Henry se sienta en el otro extremo de la barra, y con un gesto pide una caña al camarero. El camarero tira la caña y se la sirve a Henry.)

HENRY (al camarero)
¡Rediós! ¿Quién es ésa?

CAMARERO
¿Quién?

HENRY
Esa mujer. Parece una Sofía Loren con resaca.

CAMARERO
¡Ah! ¿Wanda?

HENRY
Bueno, dime, esa Wanda… tiene muy buena pinta. ¿Cómo es que nadie se sienta con ella?

CAMARERO
Está loca.

(Henry coge su caña, se acerca y se sienta junto a Wanda. Wanda está bebiendo un escocés con agua. Fuma un cigarrillo y mira hacia el frente.)

WANDA (que sigue mirando al frente)
No soporto a la gente. La odio.

BUKOWSKI
Claro.

WANDA
¿Tú la odias?

HENRY
No, pero parece que me siento mejor cuando no están cerca.

(Wanda apura su bebida. Henry termina su cerveza)

HENRY
Camarero, dos escoceses con agua.

(El camarero escancia las bebidas y se las lleva. Henry paga. El camarero se marcha.)


HENRY (a Wanda)
Voy a hacerte la misma pregunta que la gente me hace siempre a mí.

WANDA
¿Por ejemplo?

HENRY
Por ejemplo: ¿a qué te dedicas?

WANDA
Bebo.

(Los dos se quedan mirando fijamente al frente. Henry apura su bebida. Wanda sigue sentada. Permanecen en silencio. Después es ella la que apura su bebida.)

HENRY
Bueno, se acabó.

WANDA
¿Se acabó qué?

HENRY
No puedo pagar más bebidas. Estoy arruinado.

WANDA
¿Quieres decir que no tienes nada de dinero?

HENRY
Ni dinero, ni trabajo, ni alquiler. Vuelta a la normalidad.

WANDA
Ven conmigo…
(Wanda se levanta. Henry la sigue y salen del bar…)

1 comentario:

Anónimo dijo...

es lo que estaba buscando. gracias por la selección.