miércoles, 5 de noviembre de 2008

FICCIONES. Fumo


Fumo pero no soy fumador. Soy de los del cigarrillo de después. De después de las comidas, se entiende, porque tampoco me gusta fumar en la cama. Soy algo torpe y temo provocar un incendio. Destaco este detalle sin importancia aparente porque creo que podría considerarse algo así como un epítome de toda mi existencia. También bebo y no soy bebedor. Escribo y no creo que nadie se atreviese a llamarme escritor. Viajo y, desde luego, no soy un viajero, pues carezco de la constancia y el arrojo que exigiría llevar una vida auténticamente nómada. Alguien podría reconocer en mis palabras la jactancia orgullosa del aficionado, que cree poderlo ser todo sin llegar, en realidad, a ser nunca nada. Pero ese alguien se equivocaría. Esta condición mía de inconclusión, de perpetua disponibilidad, de ser agujereado siempre me ha causado cierta angustia. Y, a veces, incluso asco. No saben ustedes lo que daría por tener una profesión definida, una familia ordinaria y numerosa, coche, perro, gato y todo lo demás, comer y cenar a mis horas, ir de compras y de vacaciones cuando toca; cumplir, en fin, con todos los rituales que componen la apaciguadora normalidad. Pero no hay nada que hacer. Soy, eso sí, un hombre líquido que se desea un número en sus estadísticas.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola,

"Ciudadano A" no es el blog de Amador Fernández-Savater, te lo digo con conocimiento de causa :-)

ciao,
a.

Raquel dijo...

La apaciguadora normalidad sólo es apaciguadora un tiempo, al menos eso creo. Espero no convertirme nunca en una adulta con pocas perspectivas de emoción, con motores que rijan mi vida tan simples como: ir al supermercado o dar un paseo los domingos.
No te engañes. Es mucho mejor ser un aficionado de tantas cosas y comer a deshoras.
Raquel

Amputaciones dijo...

A.- Disculpa. Algunos comentarios cruzados en 'Multitud' me hicieron confundir las identidades. Ya está deshecho el entuerto. Me paso ahora por el otro blog y hago lo propio.

Salud.

Raquel.- Se agradece la presencia de nuevas visitantes. Sobre todo, de visitantes parlanchinas y con ganas de darle a la tecla. Espero que te pases a menudo. Yo, por mi parte, voy a devolverte la visita en cuanto deje de escribir.

El texto, por cierto, pretendía ser irónico. ¿Quién quiere solidificarse?

Besos.

Ana María dijo...

A veces es mejor pasar por las cosas de puntillas y que las cosas pasen por nosotros acariciándonos el momento.La rutina puede hacernos perder sensaciones y creo que quizás lo sepas tremendamente bien y de ahí tu paso fugaz y apasionado a tu cigarrillo eligiendo el momento sin que los momentos te eligan a ti.
Me ha gustado
Gracias

Amputaciones dijo...

Gracias a ti por leerlo.

*cleopatra* dijo...

Ay! no podés dejarme con esta sensación de ternura infinita!

Soy líquida y no quiero solidificarme...ahora te hago una pregunta ¿No te querés casar conmigo?

:)

Besos enormes

Amputaciones dijo...

Hace tiempo que mi mujer me hace la misma pregunta, Cleopatra...

*cleopatra* dijo...

¡Pero a ella decile que no!