Locomotora actual del desarrollo, Internet recorta la mediación que se ha interpuesto tradicionalmente entre proveedores y consumidores, oferta y demanda, al permitir que un golpe de tecla invoque toda suerte de deseos. Como observa Gates, la propia velocidad del proceso convierte los bienes en servicios, y amenaza a cualquier intermediario que no incorpore valor añadido. Teniendo medios de transporte, ahora basta meter el producto en la red para que su ciclo se cumpla de principio a término. Esto habilita procesos de producción cada vez más largos o desdoblados, donde los factores se aprovechan al máximo, porque los bienes resultantes pueden venderse en un mercado mucho mayor, mucho más rápidamente. La inyección de efectivo derivada de ello eleva a su vez el periodo medio de producción, lo cual capitaliza cada etapa e incrementa la productividad del conjunto.Así pues, representantes, delegados, almacenistas y hasta la vieja tienda llena de dependientes aprenderán nuevos oficios y venderán cosas distintas, de manera distinta también. Tras el teléfono, la radio y el televisor, que redujeron progresivamente la incomunicación por razones geográficas, la malla que conecta ordenadores de todo el planeta minimiza hasta extremos inauditos la distancia entre emisores y receptores de productos. Contiguos hasta el extremo en que ahora están, productores y consumidores sencillamente tienen más tiempo: los unos para confeccionar su oferta, y los otros para decidir su demanda. Lógicamente, quienes no tienen tanto tiempo son los propios vehículos materiales del cambio –las empresas del punto com-, que compiten frenéticamente por usuarios.
Así es la realidad económica, no menos que la pedagógica, la científica y la lúdica. La realidad política desconoce aún este asalto general a la lejanía física. Los plazos del mandato representativo, y las modalidades previstas para tomar decisiones, se adaptan a tiempos de las Cortes de Cádiz, donde enviar una señal de Pamplona a Málaga y de allí a Tenerife, con vuelta, tomaba un año o poco menos, y la comisión otorgada al político debía adaptarse a eso mismo. Innecesario es añadir que ese intercambio se hace ahora en una centésima de segundo, casi gratis en términos energéticos, con imagen de alta definición y sonido hi-fi. [LEER TEXTO COMPLETO]
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