jueves, 22 de noviembre de 2007

DI-VERSOS. ÚLTIMAS NOTICIAS.


Rimbaud vestía una corbata de vocales de colores y cuando Verlaine quiso reventarlo a tiros no se le ocurrió otra cosa que poner los calcetines a secar. Soplaba un viento gélido aquella tarde y los ojos de las transeúntes se decoraban con lágrimas involuntarias. Lo que quiero decir es algo que cualquier bachiller moderadamente diestro en el arte del silogismo SORITES ya habrá sabido derivar de estas dos simples premisas: es mejor pasearse con los pies húmedos sobre la alfombra que permitir que los idiotas declaren así de alegremente la muerte de la poesía. La poesía está muerta, es cierto, pero por la simple razón de que nunca estuvo viva. Robert Walser escribía con la tercera pata del lado izquierdo de una hormiga obrera en cuartillas cuidadosamente recortadas. 15 X 15 cm. ¿Y qué? Resignémonos: tampoco eso cambia nada. Hace unos momentos, el gato de escayola que reposaba tan felino sobre el escritorio –llamémoslo así puesto que escribo sobre él- se ha acercado hasta el teclado y se ha meado en la letra x minúscula. “Disculpa –ha dicho-, cosa de la cerveza, ya sabes…” Después ha vuelto a su posición inicial y a mí me ha recordado a un alfil disfrazado de reina, pues, como todo el mundo sabe, los alfiles están genéticamente predestinados a sufrir prostatitis alcanzada una cierta edad. En cualquier caso, ¿qué creerán ustedes que he contestado yo? NADA. Absolutamente nada, señores míos. Porque sé bien que los gatos de escayola con incontinencia aborrecen la dialéctica y se andan con bigotes de plomo cuando se trata de anegar de orina la letra x minúscula. Ahí tienen, pues, su pequeña lección del día: si los notarios deciden matar al Papa, pies para qué os quiero –que dicen que dijo Stephen Hawkins. En lo que respecta a la macroeconomía, parece que las cosas no van mucho mejor. A pesar de que los responsables de nuestra Administración decidieron al fin pavimentar las vías pecuarias con oro, el mercado de solteros de ojos tristes sigue a la baja. Según los expertos, todo se debe a la subida de precios de las pompas de jabón, siempre tan volátiles. Lo cual nos lleva sin remedio a la sección de deportes, y aquí nos quedamos, tan panchos. En la Liga de Cojos el tuerto es el Rey, al menos hasta nueva orden de su Majestad (aplausos); caso de que su Majestad pierda el último ojo que le queda, el Ciego será el Rey y así sucesivamente. Seguiremos informando tan pronto como nos despertemos de la siesta.

Despedimos, en fin, nuestra emisión con los últimos ripios del segundo finalista de los X Juegos Florales de Madagascar –Medalla de Mérito al Trabajo en el año 1875-:

No es mejor árbol el que se arrima
Ni mejor madre –creo- la que mima
Hay gustos que merecen palos
Y enfermos que no están sanos.

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