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sábado, 19 de septiembre de 2020

FICCIONES. «Mi cabeza como el sol de la mañana»


Ya puedes leer el tercer número de la revista Cósmica Calavera, que incluye el relato que abre mi último libro de cuentos: Pornmutaciones.

 

Acariciar pelo muerto me tranquiliza, barrer me tranquiliza. Me calma. Me gusta el ruido del roce de los pelos del cepillo contra las baldosas. Los cepillos también tienen pelo, pero las fregonas tienen trenzas como los negros jamaicanos. A los pelos de los cepillos, e incluso de los cepillos para el pelo, me parece que les llaman cerdas. Cerda, guarra, más que guarra. Mientras barro me canto canciones dentro de la cabeza. Canciones de cuando era niña. Dentro de la cabeza nadie me oye, por eso prefiero vivir dentro de mi cabeza. Dentro de mi cabeza me canto: así barría, así, así, y otras cosas sobre una niña que no podía jugar porque siempre estaba muy muy atareada. Con las cerdas del cepillo voy marcando el ritmo. Con los pelos. Y es como si tocase la guitarra.

Es temprano. A primera hora, los días de diario, no suele venir mucha gente. Pero ya me he ocupado de una clienta madrugadora. Una señora mayor que viene cada dos semanas más o menos y de la que todavía no me he aprendido el nombre. Soy olvidadiza, me cuesta hacerme con los nombres, así que para no pasar vergüenza evito dirigirme a los clientes habituales por su nombre de pila. Digo señor o señora y ya está. Luego los invito a acomodarse. A-co-mo-dar-se. Es una palabra que me gusta, con empaque. Como de salón de belleza de la zona alta. Acomódese usted aquí, por favor.

LEE EL RELATO COMPLETO EN 



 

* ANTES EN FICCIONES.

domingo, 3 de noviembre de 2019

"Ya solo SEXO" - Javier Sáez de Ibarra reseña Pornmutaciones.


“Mientras afuera arden las hogueras de la rebelión, yo me fotografío el culo” (pág. 56). El nuevo libro de relatos de Sanromán acaso no pretenda escandalizar, únicamente dar por superados idealismos e hipocresías mediante la argumentación estética de lo desagradable. Porque el sexo omnipresente es siempre abordado desde el ángulo de lo feo, del horror, de lo sucio y lo extremo. Y porque ese abordaje es la estrategia para sugerir que hemos quedado más allá de lo que decíamos querer. El sexo es así tomado como asunto, límite y testimonio de nuestra realidad [...].

martes, 11 de julio de 2017

Pierre Molinier / Raymond Borde (1966)




"Oscuridad absoluta. Se enciende un proyector. Ha sido manipulado para producir el efecto de la linterna de un ladrón, con un círculo de luz cruda. Este proyector va a explorar el cuarto de Molinier, sumergido en la penumbra, con la mirada del voyeur, y nos mostrará los muebles macizos […], el maniquí pequeño […], la cruz sobre el lecho, etc. Y finalmente: sobre la cama, las piernas de una mujer enfundadas en medias negras entrelazadas a las piernas del maniquí grande; un cuadro de Molinier, también descubierto por la linterna del ladrón […].

Planos de conjunto sucesivos de tres o cuatro cuadros del mismo tipo. Estos cuadros ocuparán toda la pantalla, sin que se vea el marco, y pasaremos de uno a otro mediante fundidos encadenados con el fin, si es posible, de enmarañar de nuevo las formas femeninas. En el último cuadro, rápido fundido a negro.

Sobre un pedestal cualquiera, una estatua de tipo porno, en escayola sulpiciana o en porcelana, representa a la mujer aborrecible: una madre con sus hijos o una Virgen con el niño. […] Molinier destroza la estatua a balazos disparados desde cerca.

Sobre la cama, Molinier ha dispuesto el “gran ceremonial”. Se trata del maniquí nº 2 (tamaño natural) formado por:
-         unas piernas enfundadas en medias negras,
-         seda negra arrugada en lugar del busto,
-         el rostro, con su crespón de viuda,
-         flores artificiales.