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jueves, 16 de septiembre de 2010

AGITPROV. RESOLUCIÓN Y POSICIONES de Contre-Attaque - Unión de Lucha de los Intelectuales Revolucionarios (1935)

* Como todos los proyectos que emprendió Bataille en la década de los treinta para construir una organización política al margen de las grandes corrientes ideológicas dominantes, Contre-Attaque tuvo una existencia efímera pero intensa. La fundación de Contre-Attaque y de la ‘Union de lutte des intellectuels révolutionnaires’, que le sirve de soporte, llama la atención al menos por dos características: 1) por su pretensión de incorporar los nombres de Sade, Fourier y Nietzsche a la gran tradición revolucionaria inaugurada por Marx y Engels; y 2) por haber servido como lugar de encuentro a quienes habían estado cultivando una enemistad sin resquicios desde cinco años antes: André Breton y Georges Bataille.




I. RESOLUCIÓN


1. Violentamente hostiles a toda tendencia, sea cual sea la forma que adopte, que capte la Revolución en beneficio de las ideas de nación o de patria, nos dirigimos a todos aquellos que, por todos los medios y sin reservas, se han resuelto a derribar la autoridad capitalista y sus instituciones políticas.

2. Decididos a obtener resultados y no a discutir, consideramos eliminado a cualquiera que sea incapaz de pasar a consideraciones realistas, al margen de toda fraseología política sin salida.

3. Afirmamos que el régimen actual debe ser atacado con una táctica renovada. La táctica tradicional de los movimientos revolucionarios no ha servido nunca más que aplicada a la liquidación de las autocracias. Aplicada a la lucha contra los regímenes democráticos, en dos ocasiones ha conducido al movimiento obrero al desastre. Nuestra tarea esencial, urgente, es la constitución de una doctrina que derive de las experiencias inmediatas. En las circunstancias históricas en las que vivimos, la incapacidad de extraer enseñanzas de la experiencia debe ser considerada como criminal.

4. Somos conscientes de que las condiciones actuales de la lucha exigirán de aquellos que han resuelto hacerse con el poder una violencia imperativa que no cederá ante ninguna otra; mas, por muy grande que pueda ser nuestra aversión por las diversas formas de la autoridad social, no retrocederemos ante esta ineluctable necesidad, del mismo modo que no retrocederemos ante todas aquellas que puedan imponernos las circunstancias de la acción que ahora emprendemos.

5. Decimos que, en la actualidad, el programa del Frente Popular, cuyos dirigentes accederán probablemente al poder en el marco de las instituciones burguesas, está condenado al fracaso. La constitución de un gobierno del pueblo, de una dirección de salud pública exige UNA INFLEXIBLE DICTADURA DEL PUEBLO ARMADO.

6. No es una insurrección informe la que se hará con el poder. Lo que hoy determina el destino social es la creación orgánica de una composición de fuerzas, disciplinada, fanática, capaz de ejercer, llegado el día, una autoridad inmisericorde. Dicha composición de fuerzas debe agrupar al conjunto de quienes no acepten la carrera hacia el abismo –hacia la ruina y la guerra- de una sociedad capitalista sin cerebro ni ojos; debe dirigirse a todos aquellos que no se sienten hechos para ser dirigidos por siervos y esclavos (1), que exigen vivir conforme a la violencia inmediata del ser humano, que se niegan a dejarse arrebatar cobardemente la riqueza material, creada por la colectividad, y la exaltación moral sin la cual la vida no será devuelta a la auténtica libertad.


¡MUERTE A TODOS LOS ESCLAVOS DEL CAPITALISMO!


[CONTINUAR LEYENDO EN EL PROYECTO BATAILLE]

sábado, 23 de enero de 2010

RESIDUA. Radio Canadá, años 60 (y más)

Lo que sigue es una pequeña selección de perlas audiovisuales del amplio archivo que Radio Canadá tiene disponible en la Red. Lamentablemente, no hay versión ni subtítulos en castellano.

[NB.- Para acceder a las entrevistas, basta con hacer clic sobre el nombre de cada entrevistado.]


*ANDRÉ BRETON (Fecha de emisión: 27 de febrero de 1961).

En 1961, Judith Jasmin entrevista al poeta André Breton en su taller de París. Para situar a los telespectadores, la periodista pide al escritor, en primer lugar, que defina el surrealismo: el surrealismo, dice Breton, es “una reacción contra el racionalismo y contra el positivismo”. Los artistas surrealistas adoptan una actitud libre de todo interés estético o moral en sus producciones, y dejan al inconsciente un lugar preponderante en el proceso de creación.


*ABEL GANCE (Fecha de emisión: 3 de abril de 1961).

Durante una entrevista concedida a Judith Jasmin, Abel Gance habla de su visión del cine y del porvenir que le espera a este joven arte. Aborda además sus comienzos en el cine, sus ambiciones primerizas como escritor y describe algunos de sus más importantes películas.



* JACK KEROUAC (Fecha de emisión: 7 de marzo de 1967).

La entrevista que Kerouac concedió a Fernand Seguin se desarrolla en francés, puesto que el escritor procedía de una familia del Canadá francófono instalada en Massachusetts. El autor de On the Road habla en ella de su infancia, de su gusto por los viajes, de su forma de escribir y, por supuesto, de los beatniks. Beatnik –explica Kerouac- es un término híbrido, procedente del cruce entre ‘beat’ y ‘sputnik’.

*JACQUES TATI (Fecha de emisión: 19 de febrero de 1968).

Entrevista de Tati con Fernand Seguin para el programa La Sel de la semaine. Tati prefiere responder a las preguntas del periodista mediante el mimo, y experimenta un cierto pudor cuando se trata de hablar de sí mismo. Fernand Seguin evoca, por su parte, ese estilo tan particular del cineasta que acaba de concluir Playtime, tras ocho años de esfuerzo.


*LÉO FERRÉ (Fecha de emisión: 5 de febrero de 1970).

Ferré se entrevista con Adréanne Lafond durante su paso por Québec a comienzos de los años 70. Se trata del fragmento de una entrevista que dura cerca de una hora en el que Ferré se descubre como un hombre más bien misógino y que parece amar más a los animales, y sobre todo a su famoso chimpancé Pépée, que a los seres humanos.


*GEORGES SIMENON (Fecha de emisión: 24 de marzo de 1982).

En mayo de 1978, el suicidio de su hija Marie-Jo supone un severo choque para Georges Simenon. Dos años más tarde, redacta a mano sus Memorias íntimas, su última obra. En 1982, Dense Bombardier entrevista al escritor en su casa de Lausana con el fin de conocer las razones que le empujaron a escribir el libro. Simenon habla además de la relación con su hija, de su concepción del amor y de la poca importancia que le concede a la gloria literaria.



-ANTES EN RESIDUA.

viernes, 19 de septiembre de 2008

RAROS. Ernest de Gengenbach (1903-1973) o el Vampiro Surrealista

Je n’ai trouvé aucune solution, aucun détour, aucun pragmatisme acceptable. Il me reste la foi au Christ, les cigarettes, et les disques de jazz qui me passionnent – Tea for two, Yearning-, il me reste surtout le surréalisme.






Se llamaba Ernest de Gengenbach o Jen Genbach, o incluso, ocasionalmente, Jehan Sylvius, y era un cura enardecido y de fe oscilante. Había nacido en los Vosgos, una zona geográfica de identidad también incierta, con el siglo veinte recién estrenado. Muy joven se había aupado a la condición de abad de los jesuitas de la ciudad de París y también a edad muy temprana se vio arrastrado por la pasión de un amor prohibido, que además tuvo un final desgraciado y algo chusco. La cosa fue más o menos así: Gengenbach, que había caído rendido por los encantos de una actriz del Odéon, solicitó la indulgencia de sus superiores eclesiásticos. No hubo tal, como es lógico, y el abad se vio obligado a elegir entre los hábitos y su amada. Se quedó con esta última, claro está, y aquí viene el lado cómico del asunto: su amiguita resultó ser una fetichista, que no lo encontraba atractivo más que embutido en sus oscuras ropas de clérigo. El lado trágico está en que Gengenbach no supo ver la faceta irónica de la situación y decidió suicidarse. Si Dios no lo remediaba, acabaría sus días enredado entre las plantas subacuáticas del lago de Gérardmer.

No está claro si hubo finalmente mediación divina o no, pero lo cierto es que el antiguo abad fue rescatado de las aguas por la más insospechada de las intervenciones. Rechazado por la Iglesia, en cuyo seno se había educado, y por la actriz del Odéon, cuyos senos también se le negaban, Gengenbach dio por casualidad con un número de la Révolution surréaliste. Y tuvo lugar entonces una segunda iluminación. De inmediato escribe a Breton, Sumo Pontífice de la Iglesia suprarrealista, para comunicarle su entusiasmo y la intención de dedicarse en cuerpo y alma a la nueva fe. La fascinación resulta ser mutua. A Breton le encanta el espíritu de blasfema provocación que muestra el ex abad y, en abril de 1927, lo presenta en la sala Adyar ante la sociedad parisina. A partir de entonces y hasta comienzos de la década siguiente, Jen Genbach se convierte en uno de los ejemplares más chocantes de la grey surrealista. Y eso que no faltaban allí los bichos raros.

Durante los últimos compases de los felices años veinte a Gengenbach puede, en efecto, encontrársele en los cafés y bistrós que frecuentan los surrealistas. En el Dôme o en la Rotonde, por ejemplo, el cura repudiado está siempre rodeado de mujeres de reputación más que dudosa. Para lo ocasión y por ganas de provocar ha recuperado su sotana, cuyo ojal adorna ahora con un clavel perennemente fresco. En una carta a Breton se justifica: lleva el uniforme eclesiástico “por capricho, porque tengo roto mi traje de chaqueta”. Pero parece que además ha aprendido la lección y añade: “también encuentro en él una cierta comodidad para emprender aventuras amorosas sádicas con las americanas que, por las noches, me llevan al Bois [de Boulogne]”. Así que el antiguo jesuita bebe, folla y se entrega a todos los excesos; en poco tiempo, se ha convertido en un surrealista pleno. Y sin embargo, no ha abandonado su fe en Cristo. Lleva una vida escabrosa, es cierto, e incluso convive con una artista rusa, pero a la vez y regularmente, busca el reposo espiritual en la Abadía de Solesmes, a la que va varias veces por año para “mudar las plumas”, como él mismo dice.

Este extraño maridaje entre catolicismo y surrealismo dura tres o cuatro años. En ese tiempo, Gengenbach no sólo representa su papel de perverso sacerdote escapado de una novela de Bataille, sino que él mismo produce algunos textos construidos conforme a los patrones establecidos por Breton en su conocido Manifiesto. Satan à Paris, Judas ou le vampire surréaliste o La Papesse du diable, que escribe a cuatro manos con Pierre Renaud y publica bajo el seudónimo de Jehan Sylvius, son todos ellos trabajos realizados en su época de militancia surrealista. Pero también este compromiso va a terminar pronto y mal. Con el cambio de década cambia también el sentido de las pasiones del jesuita, que donde antes había encontrado salvadores e iluminados, ahora no halla sino endemoniados y energúmenos. Breton –afirma Gengenbach- es la última encarnación de Lucifer y su cohorte surrealista no es más que una avanzada de demonios encarnados. El exorcismo –se lamenta, por otro lado- es un lejano recuerdo de la Edad Media y, en cualquier caso, de nada serviría contra el surrealismo. “Ningún argumento de teólogo –concluye en Surréalisme et Christianisme- convencerá a un surrealista; sólo el amor de una santa, apasionadamente deseado, podría transformar su alma”.




La Papisa del Diablo (1931)

Fragmento


“Pío XIII se había sentado de nuevo en su butaca. Con los codos apoyados en la mesa, la cabeza erguida reposando entre las manos, parecía observar con atención algo que se destacaba sobre la pared del fondo.

- Ahí, ahí –dijo-. Veo el desarrollo de acontecimientos muy cercanos. El Viejo Mundo se derrumba, brota la sangre, se acumulan las ruinas. La desolación reina por doquier y Ella aparece montando un caballo blanco. Una estrella caída marca su frente; en su mano derecha sostiene un gran sable de color rojo y, en su mano izquierda, una antorcha que despide pálidos resplandores. Va vestida de verde, con la cabeza ornada con una diadema de oro en la que despuntan dos grandes cuernos. Con los pies enfilados en estribos hechos de tibias humanas, se mantiene erguida sobre su caballo blanco, que pisotea con sus rojos cascos cadáveres destripados. El Espíritu del Maldito planea sobre ella y la cubre de sombríos rayos. Las hordas la siguen aullando. Los caballeros alzan picas en las cuales se ensartan cabezas cortadas empapadas en sangre. La antorcha quema todo a su paso, en tanto su espada abre, en las masas de carne, una brecha sangrienta. Y, finalmente, las poblaciones se prosternan ante ella.

Pío XIII, con los ojos en blanco, tendió los brazos hacia la visión.

- Mirad, mirad –dijo- ¿No la veis? Tras ella, a su paso, reina su maestro, sarcástico y odioso.

El cardenal Secretario de Estado, inmóvil, miraba ora al Soberano Pontífice ora el muro, que para él permanecía en blanco.

El Papa se había dejado caer sobre la mesa ante el pequeño crucifijo. Gritó:

- Señor, Señor… ¿Acaso no vendrá tu reino?

Fue entonces cuando resonó en la estancia una risa ronca que también el cardenal pudo oír.

Pío XIII se levantó y, asiendo el brazo del Secretario de Estado, dijo con voz suave y repentinamente resignada:

- ¡La Papisa del Diablo! Es ella, ya viene…”


-ANTES EN RAROS.