Mostrando entradas con la etiqueta filmoteca portátil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta filmoteca portátil. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de septiembre de 2011

PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL. Jean Painlevé (I): La 4ª Dimensión, la Educación y los Cristales Líquidos



En sus películas de divulgación, aparte de la originalidad y la belleza de las imágenes, lo que llama la atención es el comentario; el tono, con frecuencia humorístico o poético, sirve continuamente de apoyo al descubrimiento del fenómeno presentado. ¿Dispone de una teoría de la escritura del comentario que precisamente le permita no aburrir jamás al público, sino, al contrario, sorprenderlo continuamente?

Como en todo tipo de divulgación, ya sea científica o artística, en la mente del público, la película de divulgación es el documental, y si uno asume un tono machacón o da razonamientos estúpidos, infantiles, creyendo ponerse así a la altura de la mente de los niños, cae en un sinsentido y, sobre todo, en un sinsentido peligroso. La película debe dar cuenta de fenómenos reales, debe hacer que sean asimilables y crear puntos de referencia en la mente de los niños. Se debe ser exhaustivo para los que ya saben y comprensible sin decaer para quienes no saben todavía, y esto es algo extremadamente difícil. En las películas de divulgación, mi objetivo no era directamente didáctico. Trataba de honrar la definición que defiendo desde mis comienzos: es decir, un tercio de realidad y, si es posible, de conocimientos nuevos; otro tercio para hacerlos pasar, para hacer que se asimilen, si es necesario mediante la alianza de contrarios: algo serio con algo cómico, o con algo puramente formal, magnífico o poético, pero que nada tenga que ver con la faceta científica del tema; y finalmente, otro tercio de justificación del tema de la película: por qué razones forzamos al auditorio a mirar, habida cuenta de que, en efecto, lo propio de las películas de divulgación es emocionar a gente que no está especialmente motivada por el conocimiento científico. ¿Cómo atraer la atención sin ser demasiado vulgar? Es preciso buscar relaciones con el entorno del espectador. Las películas que incluyen mamíferos siempre tienen éxito; incluso si su contenido científico es nulo, podemos estar seguros de contar con su favor, de emocionar a una buena parte del público. Primer mamífero, el niño; con los niños, puede estar seguro de conquistar a cualquier público, sea el que sea. Los monitos también tienen mucho éxito, los gatitos, los leoncitos, etc., pero con los infusorios ciliados o los erizos de mar es más difícil. Hay que buscar en cada tema tres o cuatro puntos importantes que solo el cine pueda destacar y ante los cuales va a reaccionar el público, y después ponerles algo de humor, deslizar un poco de música serial o sinfónica, hacer formalismo y -¿por qué no?- incluso un poco de esteticismo.

¿Y las películas de investigación?

En este género de películas excluyo toda música y toda distracción. La duración debería estar comprendida entre tres y diez minutos, de modo que tengamos tiempo para la introducción y para la discusión obligatoria, que deben enmarcar la proyección. Las películas que presentan una investigación o sus resultados deben honrar la faceta puramente informativa y didáctica y no tener en cuenta más que el nivel del auditorio al que van dirigidas. A menudo tengo distintas versiones de mis películas: la versión de investigación, la versión didáctica y la versión de divulgación. Lo que yo llamo película didáctica es la película de investigación de ayer, mientras que la investigación es la enseñanza de mañana. Hay una diferencia fundamental entre registrar un fenómeno en estado bruto y presentarlo; esto último ya es una forma de compromiso. Una determinada secuencia será presentada de forma diferente por distintos investigadores, aunque se trate de la misma película. Proyectar una película es algo que nos compromete y el resultado todavía habrá de sufrir modificaciones. Cuando se monta la película, uno está obligado a tomar partido, a cortar porque algo resulta demasiado largo, a unir tal plano con tal otro. En esto es en lo que se diferencian la película de investigación y la película didáctica. La película didáctica, en fin, al contrario que la de investigación, permite las repeticiones y el uso de esquemas animados.

¿En qué momento de la actividad educativa debería aparecer la película didáctica o incluso, tal como la ha definido usted, la película de divulgación?

Siempre he soñado con que la enseñanza la llevasen a cabo aquellos que han comprendido. Quiero decir: aquellos que han comprendido por qué no comprendían antes. Y si cogemos a los alumnos y pedimos al que se ha enterado que se lo explique a los demás, la clase se convierte entonces en un comité de investigación en el que los alumnos son detectives. Es preciso que la enseñanza se haga a base de enigmas. Al principio hay que comenzar por lo más complicado para llegar a lo más simple, lo que significa hacer justo lo opuesto de lo que se hace actualmente: se parte de lo más simple para llegar a lo más complicado. En lugar de hablar de la célula o de los virus para llegar a los ciliados, etc., habría que ir en sentido contrario: se parte del hombre y llegamos hasta el virus. Es un punto de vista que –creo yo- no se ha valorado como merece hasta ahora, aunque, en mi opinión, merecería la pena. De paso, el que ha comprendido debe exponer a los demás por qué y cómo lo ha hecho. Esto es lo que cuenta; es la escuela del testimonio. Para mí, esta escuela debería empezar en preescolar; ya entonces hay que aprender a ver y mostrar; es decir, a hacer sensible para los otros lo que uno cree haber visto, y que no es forzosamente ni la verdad ni lo que los otros han visto. Si empezamos en preescolar, construiremos adultos que ya no se dejarán tomar el pelo. Cuando el que ha comprendido no logra hacerse entender por el que no lo ha hecho, puede y debe intervenir el maestro, aunque esté lejos de la edad en la que tampoco él comprendía. Lo principal y único en la vida es el centro de interés. Si no lo descubre usted, si no lo desarrolla, no llegará a nada. Si es necesario, hay que crear su centro de interés para cada individuo, y tanto mejor si éste es común a otros. Será más fácil, aunque uno tenga completo derecho a su centro de interés individual. Es inútil decir que un chaval es un desastre, o que es un desastre por herencia. Es falso. Que no nos calienten más la cabeza con la herencia; si hay algunos que tienen una coraza, hay que agujerearla. Si se llega a resolver esta cuestión en el plan general de enseñanza –no solo con el cine; también con todos los demás medios pedagógicos-, casi automáticamente se deducirá lo que puede resultar interesante en el trayecto de lo complicado a lo simple, teniendo como intermediario el hecho de que quienes han comprendido le expliquen a los otros por qué lo han hecho, y que aquellos que no han comprendido se vuelvan capaces de descubrir por qué no lo consiguen.

[…]

Usted que ha vivido los comienzos del cine, ¿qué reflexiones le inspira la televisión?

Si el cine puede conseguir que uno crea que ha comprendido, el peligro de la tele es mucho peor y puede llevar a una generación de niños grandes, de gente incapaz de razonar. Son muchas las personas que ya ni siquiera sienten ganas de resolver un problema. Todo está ya resuelto de antemano. A pesar de esto, creo que la televisión es una herramienta fantástica, extraordinaria e irremplazable; es una pena que se sirvan de ella de mala manera. O tal vez es la televisión misma la que al facilitar tanto las cosas encadena a la gente delante de la pequeña pantalla. Yo les diría: por lo menos poneos un calzado que os haga daño, pues el abandono físico de las zapatillas y del lugar desde el que uno mira es, para mí, el indicio de un grave abandono intelectual. Tal vez la tele quede un día reducida a la actualidad inmediata. Su papel fundamental será plantear interrogantes; es decir, dar a cada uno, cada día, determinada información sobre un fenómeno poco comprensible, y conseguir ofrecer también el método para responder a tales interrogantes. Personalmente, eliminar el azar ha sido siempre mi objetivo; es decir, lo menos fiable posible. Puesto que toda civilización que no lucha contra el azar, sino que lo utiliza y se refugia en él, está condenada, es preciso que la televisión sea activa y útil, y relacione a unas personas con otras.



El texto es un fragmento de la entrevista que Jean Painlevé concedió a Jean-Luc Michel en febrero de 1978. Puede leerse íntegra, en francés, AQUÍ.

- ANTES EN LA PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL.

viernes, 2 de septiembre de 2011

PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL. Jean Painlevé (II): La Chinche y el Vampiro.



1. LA CHINCHE

“¡Menuda chinche!” – exclamamos ante la presencia de ciertas personas cuya cercanía puede contrariarnos por su fealdad, su olor, su falta de proporciones, su cobardía, sus pies planos, su escasos modales, su afabilidad hipócrita o su gargantuesca capacidad de absorción. No nos cansamos de difamar a las chinches. El piojo, la pulga, la tenia, la duela, la filaria, el ácaro de la sarna son parásitos que se quedan en su sitio, asumen la responsabilidad de sus actos y comen hasta que revientan. La chinche, por el contrario, ataca, se hincha y se las pira. Conque necesita condiciones de existencia de lo más lujosas.

Todo el mundo sabe la desagradable afección a la que da nombre este bicho (1). Ahora bien, no es por la nariz por donde emite su olor infecto la chinche, a la que generalmente hay que momificar para poder emplearla como clavo (2), sino por unas glándulas de las que tampoco hay por qué sentirse orgulloso. El cuerpo ovalado de 5 mm. de longitud, estrecho por delante, termina en una cabeza cuadrada, indicio de cabezonería y de un carácter obtuso, y en ella destaca un capuchón que sirve de estuche a cuatro estiletes. Para que no falten.

Cada dos meses, como un reloj, esta flor del catre pone 50 huevos, que eclosionan en pocos días. ¡Que duerme en invierno, dicen! En cuanto se enciende la calefacción, se acabó el invierno: no hay invierno que valga para el terror de los colchones. ¡Cucú, que llega el día! Detrás de una puerta, en un rodapié, al abrigo de un cuadro o de un visillo, a la sombra del somier… está una tan cómoda.

Y son infatigables… Que se va usted 8 días, pues 8 días que ayunan; que son 6 meses, pues 6 meses. Esperan fieles a que regrese usted al hogar. Fieles, pero no exclusivistas, pues pican a cualquiera. Les lleva 5 minutos hincharse a gusto, en batallón cerrado cuando hay aglomeraciones, y prefieren, sobre todo en el caso de las chinches salvajes, los soportes en vertical. (Nuestras chinches domésticas deben de estar acostumbradas a hacer equilibrios sobre los antebrazos o erguirse a lo largo de nuestro cuerpo para que el estilete penetre de la forma más satisfactoria). Ya han demostrado los acróbatas que nada impide comer cabeza abajo. Después desaparecen con la complicidad de la noche, que no son tontas. Como recuerdo de sus cosquillitas, usted se queda con un punto blanco rodeado por una zona roja. No gran cosa, aunque a veces pica.

Para empujarla al suicidio, se le acusa de transmitir la tuberculosis, la fiebre recurrente, el botón de Oriente y los mejores deseos para el año nuevo. Y para darle caza se usan bolas de naftalina, o bien se le hace absorber polvos de piretro, a los que se prende fuego para provocar la explosión.

(1) Punaisie, de punaise (chinche) – Dolencia caracterizada por el hedor que desprenden las narices de quien la padece.

(2) Punaise, en francés, es tanto ‘chinche’ como ‘chincheta’.


2. EL VAMPIRO

viernes, 27 de noviembre de 2009

PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL. Un chant d'amour - Jean Genet (1950)





TEXTO 1. El proceso contra Flaming Creatures, en el Tribunal Criminal de New York, ha sido perdido y va a ser apelado. El caso de Un chant d'amour, sin embargo, fue rechazado por el fiscal del distrito.

El mes pasado, este film fue exhibido en San Francisco por la San Francisco Mime Troupe y confiscado por la policía. Una vez más, el caso fue rechazado. En ambas ocasiones la policía consideró que no era un caso lo suficientemente serio. Sin embargo, el mal ya había sido hecho. Esto forma parte de las técnicas de acoso: ambos casos han despojado a la Mime Troupe y a la Co-op de miles de dólares que podrían haber sido empleados en un trabajo creativo.


De todas maneras, durante mis actividades de espionaje me encontré con el productor de Un chant d'amour, y asistente de Genet en la filmación de la película. Aunque estaba muy envuelto en su propio trabajo -como espía del Establecimiento para el Espíritu sobre la Tierra-, tomamos un café y cambiamos recuerdos e impresiones. Su identidad, por razones obvias -y para ilustrar el tiempo en que vivimos-, debe permanecer anónima.

P.: ¿Cuándo fue hecho Un chant d'amour?

R.: En 1950, si mal no recuerdo. La fecha está escrita en los títulos finales del film.


P.: ¿Cuál fue la función, el trabajo de Genet en este film?

R.: Escribió el guión, lo dirigió y vigiló muy de cerca el montaje del film.


P.: ¿Quién fue el cameraman?

R.: Jacques Natteau, el cameraman de Jules Dassin en El que debe morir y Nunca en domingo.


P.: ¿Había un guión? ¿O tenía Genet algunas notas?

R.: No, que yo sepa. Tenía algo así como un guión mental. Sabía de antemano lo que quería hacer. No creo que escribiera nada. Filmaba todos los días y todas las noches.


P.: Los que no conocen a Genet dicen que el guarda de la prisión es el propio Genet.

R.: No. A menos que este guarda sea un símbolo del autor. Pero no lo creo.


P.: ¿El film se rodó en una verdadera prisión o en escenarios?

R.: Nosotros hicimos los escenarios.


P.: ¿En París?

R.: Sí. Yo dirigía un night club en aquella época, disponíamos de gran espacio, y allí filmamos la película.


P.: ¿Dónde filmaron las escenas al aire libre?

R.: En las afueras de París, en los bosques de Milly.


P.: ¿Cuál es la relación -si hubo alguna- de Cocteau con el film? Simplemente para aclarar falsos rumores.

R.: Ninguna. Solía venir todos los días a presenciar la filmación, estaba interesado. Pero no tenía ninguna influencia sobre las escenas o los aspectos del film.


P.: ¿Crees que este film podría ser exhibido en Francia actualmente?

R.: No. No. En lo que a censura se refiere, Francia es uno de los países más reaccionarios del mundo. Se han creado mitos sobre Francia, sobre la libertad de espíritu, sobre el espíritu francés, etc.; todo esto es mítico. El gobierno actual francés es el más reaccionario en la historia de Francia.


P.: ¿Qué opina Genet de su propio film?

R.: Tiene la actitud del autor: nunca está satisfecho con el trabajo que ha hecho en el pasado. Quiere ir más y más lejos en cada nuevo trabajo.


P.: ¿Tuvo algo que ver con el montaje del film?

R.: Sí, trabajó con un profesional y los supervisó.


P.: ¿Nunca se habló de añadir una banda sonora?

R.: No, nunca. Música, quizá. Pero no.


P.: ¿El film nunca ha sido exhibido en público en Francia?

R.: No. Cuando el film estuvo terminado, la Cinémathèque Française pidió una copia. Luego lo acortaron, eliminando todas las escenas "objecionables", y quisieron exhibirlo, pero esto no ocurrió nunca. Fue Henri Langlois. Un chant d'amour nunca fue exhibido en la Cinémathèque.


P.: ¿Fue la exhibición que me causó tantos problemas en New York la primera del film en su versión completa?

R.: Eso es.


P.: ¿La película fue filmada en dieciséis milímetros o en treinta y cinco milímetros?

R.: Empezamos a filmar en dieciséis milímetros, pero Natteau no estaba muy satisfecho, así que cambiamos a treinta y cinco milímetros. El negativo está en treinta y cinco milímetros. Las partes que filmamos en dieciséis milímetros fueron filmadas otra vez.


P.: ¿Podrías hacer algún comentario sobre la "historia" del film?

R.: Es evidente que el film está basado en las propias experiencias de Genet en la prisión. La mejor interpretación del film que he visto es la de Ken Kelman en su artículo de "Film Culture".


P.: ¿Quiénes fueron los actores?

R.: El actor principal, el que se parece a Raf Vallone, era un barbero, trabajaba en una barbería. Tenía una familia muy numerosa: siete u ocho hijos, todos en una sola habitación, y era un árabe, de Túnez. Tenía una o dos prostitutas que trabajaban para él todo el tiempo, en la misma habitación; era un personaje muy divertido. El otro, el más pequeño, acababa de casarse cuando hicimos la película. Ahora también tiene muchos hijos, además de dos que su mujer trajo con ella cuando se casaron. Ahora uno de sus hijastros se ocupa de Genet.


P.: ¿Han hecho algún arreglo en cuanto a la distribución del film en América?

R.: La Cooperativa de Realizadores tiene los únicos derechos de distribución. Cualquier otra copia que esté en el país ha sido traída ilegalmente.


P.: ¿Ha hecho Genet algún otro film?

R.: No. Un chant d'amour es el único film que ha hecho él solo.


*10 de diciembre de 1964. Jonas Mekas, Diario de cine, Editorial Fundamentos, Madrid, 1975. Traducción de Verónica Fernández-Muro.





* * *


TEXTO 2. La génesis de Un chant d’amour se remonta al año 1944 y al encuentro entre Jean Genet y Nico Papatakis. En esta época, Nico Papatakis es propietario de La Rose Rouge, un célebre cabaret de Saint-Germain-des-Prés.

Por su parte, Jean Genet multiplica sus estancias en prisión por robos, falsificación de documentos, deserción o vagabundeo. Y en prisión, por cierto, escribe sus primeros textos: El condenado a muerte, Nuestra Señora de las Flores o El Milagro de la Rosa.

En 1944, Jean Genet y Nico Papatakis deciden, pues, poner en marcha una película a la que ellos mismos califican de “erótica”: Un chant d’amour, con una duración que, en principio, se prevé de una hora, en 16 mm., muda y en blanco y negro. Papatakis será su productor; Genet, el guionista, director y montador.

La película se rueda en 1950, del mes de abril al mes de junio. El decorado de la prisión se construye en el primer piso del cabaret de Papatakis, mientras que los exteriores se filman en el bosque de Milly, al sur de París.

El primer montaje de Un chant d’amour tiene una duración de 45 minutos, que Genet reducirá finalmente a 25.

Llega el momento de exhibir Un chant d’amour y, entonces, todo se complica. La película “erótica” deseada por Genet será juzgada durante varios decenios como pornográfica, como no recomendable para cualquier mirada.

Nico Papatakis y Jean Genet deciden no distribuir la película de manera oficial y, en su lugar, hacen circular algunas copias en circuitos privados. Hasta 1954 no tiene lugar la primera proyección pública de Un chant d’amour. La organiza Henri Langlois en la Cinemateca francesa, pero la copia está mutilada de todos los planos abiertamente sexuales.

En 1964, Nico Papatakis vende algunas copias de la película a la Filmaker’s Cooperative de Nueva York, que organiza proyecciones que terminarán con la irrupción de la policía; lo que, por otro lado, le valdrá a Jonas Mekas, programador de las sesiones, algunos días de encarcelamiento por haber querido “ensuciar América”.

En 1975, o sea 25 años después de su realización, Nico Papatakis decide presentar Un chant d’amour a la comisión del Premio a la Calidad del Centro Nacional de la Cinematografía. La película obtiene una recompensa de 9 millones de francos viejos. En completo desacuerdo, Jean Genet envía entonces una carta a Michel Guy, a la sazón Ministro de Cultura, y rechaza de manera categórica dicha recompensa. Considerando que su película es, según sus propios términos, “el esbozo de un esbozo”, no quiere verla oficialmente comercializada e incluso amenaza a Papatakis con procedimientos judiciales.

Tras Un chant d’amour, Jean Genet planteará numerosos proyectos cinematográficos; escribirá, por ejemplo, algunos guiones como Le Bagne, a mediados de los años 50, o Le Bleu de l’oeil, en los 70, sin que ninguno viera finalmente la luz.

Jean Genet expira en 1986. Un chant d’amour constituye, pues, la única película del escritor.



*Luc Lagier, Court-circuit (le magazine), octubre de 2005.

TEXTO ORIGINAL EN FRANCÉS


* * *


Puede completarse la película con la lectura de El niño criminal / Fragmentos..., dos textos publicados en fechas recientes por errata naturae y magníficamente prologados y traducidos por Irene Antón.




"La homosexualidad no es un elemento al que pueda acostumbrarme. Además de que ninguna tradición viene en ayuda del pederasta, no le deja ningún sistema de referencias -salvo por medio de carencias-, no le enseña una convención moral surgida únicamente de la homosexualidad, esa naturaleza misma, adquirida o dada, se experimenta como tema de culpabilidad. Me aísla, me separa a un tiempo del resto del mundo y de cada pederasta. Nos odiamos, en nosotros mismos y en cada uno de los demás. Nos desgarramos" (Fragmentos..., 1954).


- MÁS GENET EN AMPUTACIONES: 1 y 2.


jueves, 27 de diciembre de 2007

PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL. Ubiitsy: Hemingway en el País de los Soviets

Título: Ubiitsy (Los asesinos). Año de Producción: 1956. Dirección: Marika Beiku, Alexandr Gordon y Andrei Tarkovsky. Guión: Alexandr Gordon y Andrei Tarkovsky (basado en un cuento de Ernst Hemingway). Fotografía: Alfredo Álvarez y Alexandr Rybin. Reparto: Yuli Fait (Nick Adams), Alexandr Gordon (George), Valentin Vinogradov (Al), Vadim Novikov (Max), Yuri Dubrovin (Primer Cliente), Andrei Tarkovsky (Segundo Cliente) y Vasili Shukshin (Ole Andreson). Duración: 19 Min.


1956 es el año en que Khrushchev presenta su Informe Secreto ante el Congreso del PCUS. Se diría que la jerarquía del régimen quiere echar las últimas paladas de tierra sobre el cadáver del Padrecito Stalin y clausurar el Culto a la Personalidad que ha dirigido los destinos de Partido y del Estado Soviético hasta esos momentos. A poca distancia de donde Krhuschev salda cuentas con los horrores del pasado inmediato se encuentra el que, tiempo más tarde, será conocido como Instituto Gerasimov (el VGIK, en sus siglas vernáculas), el centro de educación cinematográfica más antiguo del mundo, y en el Instituto, algunos de los cineastas soviéticos que descollarán en las décadas venideras. Entre ellos, un joven de 24 años procedente de la región de Kostroma que lleva por nombre el de Andrei Arsenyevich Tarkovsky.

Pocas semanas después de que el Primer Secretario haya leído su ponencia ante los delegados del Partido, Mijail Romm, de quien Tarkovsky es pupilo durante el curso, propone un ejercicio práctico a sus alumnos. Se trata de rodar una historia basada en algún hecho dramático, con un puñado menudo de actores y en unos pocos escenarios de interior. La economía de medios es un reto para los estudiantes, pero antes que nada deriva de la escasez de recursos con los que cuenta el VGIK. No hay lugar para la proverbial egolatría del cineasta, y los trabajos de dirección han de repartirse entre dos o tres estudiantes. Takovsky se empareja con Alexander Gordon, un buen camarada que, poco después, habría de convertirse en su cuñado, y ambos completan el triángulo con Marika Beiku, al parecer por el sólo motivo de que era una muchacha agradable y de trato fácil.


Formado el triunvirato, sólo quedaba elegir una historia que se acomodase a las restricciones establecidas por Romm, y Tarkovsky recurre a un breve texto de un autor algo alejado de las tradiciones narrativas rusas, pero en modo alguno desconocido en la Unión Soviética. De hecho, Hemingway había disfrutado, durante la segunda mitad de la década de los treinta, de un amplio reconocimiento entre los lectores rusos que, poco a poco, como consecuencia de las dos Guerras -la Caliente del 39-45, y la Fría, que le seguiría después-, había ido diluyéndose. Se ve que el deshielo que sucedió a la muerte de Stalin afectó también a la cosa artística y Hem volvía a ser leído entre una juventud atraída por las novedades exóticas. El relato escogido fue, por cierto, una de las mejores piezas breves del escritor: The Killers, que la revista Scribner’s Magazine había publicado en el año 1927 y que después fue incluido en el volumen Men without Women.

El cuento, mil veces glosado, es uno de los ejemplos más conseguidos del estilo elíptico y antirretórico de Hemingway. Dos hombres entran en un café de un pueblecito de Wisconsin. Quedan pocos minutos para la hora de la cena y vienen a matar a un tal Ole Andreson ‘El Sueco’. El Sueco renuncia a huir. Period: eso es todo. Así que media docena de actores –la mayoría con escaso relieve y poco texto- y apenas un par de decorados bastaban para poner en escena el relato y para que las exigencias formales de Romm quedaran satisfechas. Además el texto original ya estaba en cierto modo estructurado como un guión cinematográfico; era suficiente con añadir Interior – Café – Noche en el encabezamiento de algunos párrafos y asunto arreglado.



Algunos comentarios sobre la película han querido, sin embargo, ver al Tarkovsky maduro agazapado entre los fotogramas de este corto primerizo. La elección de The Killers es, por ejemplo, para Ricardo Bedoya, “un modo de afirmación particular” de la personalidad del cineasta y Ubiitsy, algo así como un embrión de Nostalgia. Será que uno anda ya un tanto miope y que ha perdido finura de olfato, pero a mí me cuesta un tanto seguir el rastro que va de la una a la otra y reconocer en la primera la panoplia temática y los estilemas del Tarkovsky adulto. Esto son sólo carencias propias, claro está, aunque tengo la sospecha de que una lectura retrospectiva semejante se excede en su celo por salvar la genialidad del cineasta y descuida cuestiones fundamentales: verbigracia, que se trata de un trabajo escolar, que la dirección de las escenas se repartió entre Gordon, Beiku y Tarkovsky –por más que la figura de éste fuera la preponderante-, que el ‘equipo técnico’ contaba con una libertad de acción que no es propia de ‘trabajos profesionales’, etc. La propuesta de Romm y el texto de Hemingway eran, en todo caso, una ocasión ideal para tratar de controlar el espacio escénico y, en especial, el tiempo cinematográfico: veinte minutos son los que quedan para que llegue la hora de la cena y veinte minutos los que dura el metraje de la película; la pared del cuarto de El Sueco está decorada con las manchas de ceniza de los cigarrillos que va encadenando mientras espera su ejecución…
*



*
NOTA: La película puede encontrarse en Youtube dividida en dos partes, pero la calidad de la versión es tan mala que os recomiendo que la descarguéis desde uno los muchos lugares en la Red en los que está disponible. Por ejemplo, AQUÍ.
*

miércoles, 29 de agosto de 2007

PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL. ISIDORE ISOU (1925-2007)



J’aime le cinéma lorsqu’il est insolent...

Ayer se cumplió un mes de la muerte de Isidore Isou, el padre espiritual del letrismo. Isou ha hecho mal en morirse en unas fechas en las que hay sobrepoblación de cadáveres ilustres. Bergman o Antonioni cotizan, desde luego, mucho más alto en el mercado del panegírico de ocasión. Además la posición que ocupan Isou y el letrismo en la historia de las vanguardias europeas del siglo veinte no es precisamente cómoda. Para muchos –si no la mayoría-, el letrismo es poco más que el antecedente estético del situacionismo e Isidore Isou, algo así como un pre-Debord o, lo que es aun peor, un anti-Debord: la expresión más acabada del esteticismo y de las limitaciones pequeño-burguesas de una corriente que se veía a sí misma como descendiente y superadora de Dadá. En el número 2 de la revista Potlach (21 de junio de 1954), el órgano de expresión de la escisión de la izquierda letrista que encabezaba Guy Debord, puede leerse, en efecto: “La Internacional Letrista prosigue, desde noviembre de 1952, la eliminación de la Vieja Guardia”, y a continuación sigue una lista de ocho excluidos que encabeza nuestro homenajeado: “ISIDORE GOLDSTEIN, alias JEAN-ISIDORE ISOU. Individuo moralmente retrógrado, ambiciones limitadas”. Y ya se sabe: canonizado Debord, aquellos sobre los que el autor de La Sociedad del Espectáculo lanzaba anatema quedaban sentenciados de por vida.

Importa poco a estas alturas si Debord y los chicos de la Internacional letrista tenían o no razón en sus apreciaciones. Lo importante ahora es que el bueno de Jean-Isidore Isou se nos ha ido y, como esto de morirse tiene, entre otras consecuencias poco felices, la de que le recuerden a uno obra y milagros, tal vez sea ésta ocasión propicia para que revisemos la primera obra cinematográfica, o post-cinematográfica, o anti-cinematográfica, o lo que se quiera del arriba mencionado. En fin, un respeto.

Traité de bave et d'éternité es uno de los textos sagrados del letrismo en su vertiente fílmica. Producida en el arranque de la década de los cincuenta, los letristas intentan que la película se vea en el Festival de Cannes del año 1951. Junto a Isou, Marc’O, Gil Wolman, Jean-Louis Brau, Maurice Lemaitre y François Dufrêne conforman el pequeño comando de intervención artística. La tentativa fracasa, y a lo más que llegan Isou y compañía es a proyectar el Traité en la pequeña sala de Le Vox y al margen del certamen. A pesar de que la entrada es gratuita, la indignación de los espectadores obliga a interrumpir el pase. El jovencito Debord, que se halla en el patio de butacas, queda prendado de la propuesta de Isou e inmediatamente se traslada a Saint-Germain-des-Prés, feudo de la secta letrista –entre otras-, para convertirse en miembro del grupo.

Vista hoy y habida cuenta de que los espectadores más o menos cultivados ya debían estar curados de espanto tras las andanadas –mucho más agresivas- de dadaístas y surrealistas, sorprende la reacción violenta del público ante el Traité de Isou. Tal vez con el paso del tiempo haya perdido su mordiente contestaria primigenia, pero lo cierto es que sigue llamando la atención lo osado de su apuesta formal, muy influyente en el cine libre (como diría Pablo Useros) de las décadas posteriores. En el Traité, Isou ensaya por vez primera la técnica del ‘montaje discrepante’, que establece la desconexión significante entre la banda de sonido y la imagen cinematográfica, y además lo que él mismo llama ciselure (o cincelado), que permite la intervención directa sobre la película mediante raspaduras o pintura. El Traité es, en cualquier caso, tan sólo el primer momento de un proceso que llevará a Isidore Isou hacía el film-débat, teorizado en el primer y único número de la revista Ion (1954), al cine sin película de los años subsiguientes y, en fin, al excoordismo de su última etapa.


Traité de Bave et d'éternité
* * *
* *
*
Quienes no se vean capaces de trasegar la película entera, pueden limitarse a los siguientes fragmentos:


*

Comentario de Ed Grant
*
* *
* * *

jueves, 28 de junio de 2007

PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL. JAMES BROUGHTON (1913-1999)


My films are an extension of my poetry, using the white screen like the white page to be filled with images.

Poetry for me is as much a spiritual practice as sexual ecstasy is.

I have no meaning
Says the film
I just unreel myself
High Kukus
(1973).



James Broughton era poeta y cineasta, términos, para él, perfectamente intercambiables. Lo que diferencia a ambos oficios es el medio y el utillaje, pero nada más. Y nada menos. También fue profesor en el San Francisco Art Institute, donde dejó un número nada desdeñable de discípulos. Según se dice, fue el padre del llamado West Coast experimental film movement. Broughton, sin embargo, nunca dejó de sentirse incómodo con las etiquetas: ni gay ni hetero, prefería referirse a sí mismo como un andrógino pansexual. En tiempos sucesivos de su existencia estuvo casado con una mujer (Suzanna Hart) y un hombre (Joel Singer); con la primera tuvo además dos hijos. Uno de ellos, Orion, es el protagonista de la magnífica This is It (1971). Su cine y su literatura destilan una suerte de misticismo juguetón, de continua celebración dionisiaca de la vida y de los seres, que debe mucho a Whitman y que le acerca a artistas contemporáneos como Allen Ginsberg.



* * *

THE GARDENER OF EDEN
James Broughton & Joel Singer (1981)








THIS IS IT (1971)




HIGH KUKUS (1973)

- ANTES EN LA PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL.

martes, 8 de mayo de 2007

PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL. Richard Kern y el Cine de la Transgresión

"Yo tomo lo que me interesa de las películas y lo pongo en un formato más corto para no aburrirme. Lo que le interesa al público americano es el sexo, la violencia y el lado sórdido de la vida". - Richard Kern




Richard Kern nace en Carolina del Norte en el año 1954. A finales de los setenta se muda a la ciudad de Nueva York y va a parar al Lower East Side de Manhattan. Aprovechando los últimos rescoldos del punk y el nacimiento de la No Wave, artistas de distintas disciplinas están poniendo entonces en marcha un movimiento de contestación al baboso consenso de la era Reagan, que acaba de iniciarse. Por allí andan David Wojnarowicz, Lidia Lunch, la de los Teenage Jesus and the Jerks, Tommy Turner, Beth B y su compañero, Lung Leg o Nick Zedd, algo así como el padre intelectual de lo que, desde mediados de la década de los ochenta, vendrá a ser conocido como Cinema of Transgression.

El cine de la transgresión es un cine pobre, construido literalmente a partir de desechos: en muchas ocasiones el material fílmico procede del cubo de la basura o es producto del robo. Es un cine de mierda. Se alimenta además de lo que la potente industria del espectáculo ha ido arrojando a los márgenes de los circuitos comerciales: sobre todo, del fantástico y el terror de serie Z y de las películas pornográficas. Los referentes estéticos, los elementos temáticos (Sex & Drugs & Rock’n’roll) son los mismos que los del punk y derivados y no es extraño que sus cultivadores transiten con comodidad entre las pequeñas salas de conciertos del Bajo Manhattan y los platós de rodaje improvisados en apartamentos cochambrosos. Sin embargo y a pesar de ser un cine de rechazo y ruptura, también se asienta en una tradición torcida y es mucho lo que toma de la mordiente contestaria del viejo cine underground de los sesenta: Anger, Smith, Warhol y todos esos. Pero no le basta: el Cine de la Transgresión quiere superarlo. “Rompe tantas reglas como puedas”, recomienda Zedd en su Manifiesto. “Un film que no impacte –añade- no merece ser visto”.

Los trabajos que Kern va a producir, dirigir, fotografiar y, a veces, protagonizar se ciñen perfectamente a este imperativo de la ausencia de imperativos, a esta libertad que quiere escapar a cualquier tipo de constricciones morales o estéticas y que no se impone acaso más regla que la siguiente: “haz lo que te salga de los cojones u ovarios, se breve y no des el coñazo”. La primera película de Kern, un paseo por las tiendas de pornografía de la calle 42, lleva por título Goodbye 42 Street y está rodada en el año 1983. A ésta le sigue un par de cortos hiperrealistas en los que el cineasta retrata los efectos inmediatos de la heroína. Después rueda You Killed Me First, Woman at the Wheel, Thrust in Me, Submit to Me, Stray Dogs y así hasta cerca de una decena de películas, todas durante el año 1985. A finales de la década la fiebre productiva de Kern sufre una severa recaída; con las venas hinchadas de jaco, vagabundea por las calles de Frisco. Retorna, como un fantasma, a comienzos de los noventa: graba video-clips para músicos como Sonic Youth o Marilyn Manson y vuelve a rodar películas que nada han perdido de la crudeza y mala baba de antaño, pero ahora se dedica fundamentalmente a la imagen fija.




Selección de películas

You Killed Me First (1985). Uno de los primeros cortos de Kern. Drama familiar salido de madre protagonizado por una arrebatadora Lung Leg y por el artista plástico David Wojnarowicz. La versión que hay disponible en Youtube presenta una merma importante: está amputada; faltan alrededor de seis minutos de metraje.

Thrust in Me (1985). Realizada al alimón con Nick Zedd, que se desdobla en los protagonistas femenino y masculino de la película, es una de las cuatro historias que conforman ese fresco sobre el scum neoyorquino que es Manhattan Love Suicides. La música de la banda sonora es de The Dream Syndicate. No diré mucho, para no revelar sorpresas antes de tiempo; tan sólo una advertencia: absténgase creyentes en el Crucificado y no aficionad@s al sexo oral.

Stray Dogs (1985). Como la anterior, fue incluida en Manhattan Love Suicides. David Wojnarowicz y Will Rice, el que fuera Pope de la escena artística del Lower East Side, frente a frente en una pequeña comedia sobre la relación del fan y el objeto de su veneración.

My Nightmare (1993). Última película de Richard Kern, al menos por lo que sé. Sobre la esencia masturbatoria de las prácticas artísticas; valga con esto.









1. You Killed Me First




2. Thrust In Me








3. Stray Dogs





4. My Nightmare



Manifiesto del Cine de la Transgresión – Nick Zedd (1984)

Nosotros, que hemos violado las leyes, mandatos y deberes de la vanguardia -i. e. aburrir, sedar y ofuscar mediante un proceso parasitario dictado por la conveniencia práctica- nos declaramos culpables de los cargos. Renunciamos abiertamente a y rechazamos el arraigado esnobismo académico que erige monumentos a esa pereza conocida como estructuralismo y se dedica a expulsar a aquellos cineastas que poseen la capacidad de ver a través de su mascarada.

Rechazamos asimilar su fácil enfoque sobre la creatividad cinemática; un enfoque que arruinó el underground de los sesenta cuando el azote de la Escuela de Cine se hizo con el control. Al legitimizar cualquier estúpida manifestación de cine blandengue llevada a cabo por una generación de estudiantes engañados, los lúgubres media de los centros artísticos y los críticos cinematográficos han ignorado completamente los estimulantes logros de los que se encuentran en nuestras filas: underground invisibles como Zedd, Kern, Turner, Klemann, DeLanda, Eros y Mare, y DirectArt Ltd., una nueva generación de cineastas que se atreven a desgarrar los rígidos corsés de la teoría cinematográfica en un ataque directo contra cualquier sistema de valores conocido por el hombre.

Proponemos que todas las escuelas de cine salten por los aires y que no vuelva a hacerse ninguna película aburrida. Afirmamos que el sentido del humor es un elemento esencial descartado por académicos seniles y, aun más, que un film que no impacte no merece ser visto. Todos los valores deben ser cuestionados. Nada es sagrado. Todo debe ponerse en cuestión y ser reconsiderado para liberar nuestras mentes de la fe en la tradición. El desarrollo intelectual exige tomar riesgos y que se produzcan cambios en los ámbitos político, sexual y estético, no importa quien pueda desaprobarlos. Nos proponemos ir más allá de todos los límites prescritos o establecidos por el gusto, la moralidad o cualquier otro sistema tradicional de valores que constriña la mente de los hombres. Nosotros pasamos por encima de las fronteras de los milímetros, las pantallas y los proyectores para alcanzar un estado de cine expandido.

Violamos el mandamiento y la ley que dice que debemos aburrir mortalmente a la audiencia en rituales de circunlocución y proponemos romper todos los tabúes de nuestra época pecando cuanto nos sea posible. Habrá sangre, vergüenza, dolor y éxtasis, en una forma en la que nadie se ha imaginado aún. Nadie saldrá ileso. Puesto que no hay vida después de la muerte, el único infierno es el infierno del rezo, de obedecer las leyes y de rebajarse ante las figuras de autoridad; y el único cielo es el cielo del pecado, de ser rebelde, divertirse, follar, aprender cosas nuevas y romper tantas reglas como puedas. Este acto de coraje se conoce como transgresión. Proponemos la transformación mediante la transgresión: convertirnos, transfigurarnos y transmutarnos en un plano más elevado de existencia para alcanzar la libertad en un mundo lleno de esclavos inconscientes.

Nick Zedd (Foto: Echo Dannon)


Cinema of Transgression Manifesto by Nick Zedd
We who have violated the laws, commands and duties of the avant-garde; i.e. to bore, tranquilize and obfuscate through a fluke process dictated by practical convenience stand guilty as charged. We openly renounce and reject the entrenched academic snobbery which erected a monument to laziness known as structuralism and proceeded to lock out those filmmakers who possesed the vision to see through this charade.
We refuse to take their easy approach to cinematic creativity; an approach which ruined the underground of the sixties when the scourge of the film school took over. Legitimising every mindless manifestation of sloppy movie making undertaken by a generation of misled film students, the dreary media arts centres and geriatic cinema critics have totally ignored the exhilarating accomplishments of those in our rank - such underground invisibles as Zedd, Kern, Turner, Klemann, DeLanda, Eros and Mare, and DirectArt Ltd, a new generation of filmmakers daring to rip out of the stifling straight jackets of film theory in a direct attack on every value system known to man.
We propose that all film schools be blown up and all boring films never be made again. We propose that a sense of humour is an essential element discarded by the doddering academics and further, that any film which doesn’t shock isn’t worth looking at. All values must be challenged. Nothing is sacred. Everything must be questioned and reassessed in order to free our minds from the faith of tradition.Intellectual growth demands that risks be taken and changes occur in political, sexual and aesthetic alignments no matter who disapproves. We propose to go beyond all limits set or prescribed by taste, morality or any other traditional value system shackling the minds of men. We pass beyond and go over boundaries of millimeters, screens and projectors to a state of expanded cinema.
We violate the command and law that we bore audiences to death in rituals of circumlocution and propose to break all the taboos of our age by sinning as much as possible. There will be blood, shame, pain and ecstasy, the likes of which no one has yet imagined. None shall emerge unscathed. Since there is no afterlife, the only hell is the hell of praying, obeying laws, and debasing yourself before authority figures, the only heaven is the heaven of sin, being rebellious, having fun, fucking, learning new things and breaking as many rules as you can. This act of courage is known as transgression. We propose transformation through transgression - to convert, transfigure and transmute into a higher plane of existence in order to approach freedom in a world full of unknowing slaves.

MÁS SOBRE EL CINE DE LA TRANSGRESIÓN EN LA RED:

- CINEMA OF TRANSGRESSION EN UBUWEB.

- NICK ZEDD.

- BLOG DE NICK ZEDD.

- RICHARD KERN.

*ANTES EN LA PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL.

lunes, 26 de marzo de 2007

PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL. Robert Bresson (Entrevista, 1962)

Rescato de mi cinemateca personal esta pequeña joya recientemente adquirida. Se trata de una entrevista concedida por Bresson al periodista Mario Beunat con ocasión del estreno del Proceso de Juana de Arco (1962). La pieza dura poco más de cinco minutos, pero son cinco minutos plenos, densos y llenos de sabiduría. Bresson aparece sentado en plano medio, reloj con leontina, todo pulcritud de caballero de otro tiempo, la mirada baja, los brazos pegados al cuerpo, las manos fuera de plano, probablemente apresadas bajo los muslos: recuerda a un escolar al que hubiesen pillado sin la lección aprendida. Con tono pausado va desgranando los secretos de su arte.

Habla, en primer lugar, de su concepción del cinematógrafo, de esa rigurosa estética de la desnudez que tanto se ha comentado y que algunos asimilan con el jansenismo (George Sadoul, por ejemplo). La propuesta de Bresson es del tipo n-1. Hay que despojar el plano de lo adjetivo si se quiere ir a lo esencial. "La complicación y el desorden -señala- jamás han sido fuentes de emoción". Es necesario limpiar lo que quiere mostrarse. Piénsese -concluye- en lo que hace un electricista: si se desea que la corriente fluya es imprescindible pelar -desnudar, dice él- los cables antes de empalmarlos.

Beunat le pregunta a continuación sobre el porqué de la elección de Florence Delay (1) para encarnar a la Juana de Arco de la película, y Bresson aprovecha para referirse a la presencia de no-actores (o modelos, en la jerga bressoniana) en su cine. "El teatro no es el cine, y el cine no es el teatro", sentencia. En el cine, "hay que creer en el personaje". Por eso los actores profesionales no sirven: "un actor es alguien que se oculta detrás de su arte". Lo propio puede decirse de una actriz. Bresson prefiere además que sus no-actores "sean inconscientes de lo que hacen"; así es posible extraer mayores tesoros de las profundidades. "El cine -concluye- puede ser teatro fotografiado, pero también un medio de descubrimiento".

Beunat acaba haciendo referencia al sanbenito de secretismo que ya por entonces lucía Bresson en la solapa. Bresson el discreto, el tímido, el enemigo del circo publicitario. "El trabajo cinematográfico exige una gran concentración" se limita a responder el cineasta. Por otro lado, "no es bueno hablar de uno mismo ni de lo que uno hace"; es muy difícil además explicar a los otros lo que uno no es capaz de explicarse a sí mismo. "Pero eso lo coloca a usted en un lugar aparte", le advierte el periodista. El ligero encogimiento de hombros de Bresson vale más que una docena de gruesos manuales de estética cinematográfica.


(1) Florence Delay / Florence Carrez sólo trabajaría en otras tres películas, una de ellas un cortometraje de unos siete minutos. Más tarde se haría conocida como novelista, oficio que le ha permitido ganar, entre otros, los premios Medicis y François Mauriac. Además ha traducido al francés La Celestina y algunos textos de José Bergamín.


miércoles, 14 de febrero de 2007

PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL. Truffaut / Godard (1958)











En 1958 buena parte de la región de Ile-de-France está anegada. Un joven aspirante a cineasta de 26 años, colaborador además de la revista Cahiers du Cinéma, del que se conocen ya dos o tres cortometrajes y que había trabajado como ayudante de dirección con Roberto Rossellini, rueda un documental sobre la pequeña catástrofe meteorológica. Muchas de las tomas las juzga inutilizables. Otro miembro del equipo de Cahiers, sólo dos años mayor que él, considera que aún puede darse un buen empleo a esos residua de celuloide y se propone hacer una suerte de remix cinematográfico con los materiales desechados por el primero. El uno se llamaba François Truffaut; el otro, Jean-Luc Godard. El resultado: una peliculita de poco más de once minutos a la que se dio el título de Une histoire d’eau.

Ni uno ni otro habían producido aún sus dos primeras obras de largometraje, pero casi. Apenas un año después Godard rueda su À bout de souffle, que por cierto partía de una idea original de Truffaut, y este último se estrena con la extraordinaria Los cuatrocientos golpes, que inauguraba la saga del enternecedor e inolvidable Antoine Doinel (Jean-Pierre Léaud). Une histoire d’eau tiene seguramente más de Godard que de Truffaut; sobre todo, del primer Godard. El corto está a medio camino entre la broma cinematográfica y el ejercicio metalingüístico (el mismo título es un juego de palabras que hace referencia a la conocida novela erótica de Pauline Réage), algo que podría considerarse una constante en la obra del viejo Jean-Luc, pero carece de la carga ideológica explícita de sus trabajos de los años sesenta y siguientes. El tono es naïf y juguetón, cercano al de Charlotte et Véronique, otro cortometraje de la época rodado prácticamente por el mismo equipo y también interpretado por Jean-Claude Brialy, coetáneo de los dos cineastas, que sería un actor habitual en el cine de la Nueva Ola y que haría una breve aparición en el primer largo de Truffaut. El ritmo está marcado por el intercalado de las tomas documentales (sonoramente subrayadas por una percusión selvática) entre los planos de una pequeña ficción galante. Hay ecos del cine mudo, y en la voz en off se entreveran los chistes con esas referencias librescas (Poe, Aragon, Baudelaire, Petrarca, Chandler, etc.) tan del gusto de Godard.



miércoles, 31 de enero de 2007

PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL. Stan Brackhage (1933-2003)



¿QUIÉN?

Stanley Brakhage nace con el nombre de Robert Sanders en un orfanato de la ciudad de Kansas el 14 de enero de 1933. Inspirado por los textos de Serguei Einsenstein y los films de Jean Cocteau y los neorrealistas italianos, abandona los estudios y comienza una temprana carrera cinematográfica. Interim (1952), su primera película, muestra con claridad el influjo de estos últimos.

En el 53 se traslada a Frisco, donde entra en contacto con poetas como Robert Duncan y Kenneth Rexroth. A finales del año siguiente cambia California por Nueva York, ciudad en la que se relaciona con artistas de la talla de Maya Deren, Marie Menken, Joseph Cornell o John Cage.

Además de poner en práctica lo que él llama “visual music”, Brakhage se dedica a fijar las bases teóricas de su cine experimental. Su bibliografía incluye textos como Metaphors on Vision (1963) o el póstumo Telling Time: Essays of a Visionary Filmmaker (2003). Desde 1969 enseña Historia del Cine y Estética en el Art Institute of Chicago y, a partir de 1981, en la Universidad de Colorado.

En 2002 se retira a Canadá. Y apenas un año después fallece a causa de un cáncer de vejiga probablemente provocado por alguno de los materiales que utilizaba para pintar sus películas.

Foto: Robert Haller

Más sobre Brakhage en la Red.

Y a continuación:

-Varios cortometrajes de (y sobre) Brakhage.

-Brakhage según Jonas Mekas.

PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL. Brakhage según Mekas.

SOBRE STAN BRAKHAGE


[…] Desde su primera exhibición en el antiguo Living Theatre, hace siete u ocho temporadas, el nombre de Brackhage ha estado estrechamente vinculado con la producción de cine avant-garde en América. Siempre ha sido su miembro más polemico; su nombre ha sido y aún es utilizado por muchos para denunciar todo el movimiento del cine experimental. Unos pocos números atrás, el “Film Quaterly” lo denunció violentamente como a un aficionado y charlatán. El “New York Film Bulletin” lo ha descrito en términos no mucho mejores. Aun aquellos que elogiaban sus primeros trabajos, críticos y amigos, se han vuelto en contra de sus últimos esfuerzos, lamentando la “pérdida” de un “talentoso” artista.

Después de haber tenido la oportunidad de ver la mayor parte de los últimos films de Brakhage, creo que estoy preparado a escribir mis propios sentimientos, reacciones y pronunciamientos sobre su trabajo.

Para enfurecer a los críticos de la nouvelle vague, empezaré por afirmar que Brakhage es uno de los cuatro o cinco artistas más auténticos trabajando en cine actualmente, y quizá el realizador más original hoy en América.

Diré, además, que los tres últimos films de Brakhage: Anticipation of the Night, The Dead y Prelude, están entre los más bellos que se han hecho en los últimos años, infinitamente superiores a todo lo que ha venido hasta ahora de la nouvelle vague o de la vieille vague.

El trabajo de Brakhage es un cine mucho más avanzado, más verdadero, un cine con mayúscula y / o minúscula, un cine de autor, un cine personal –cualquiera sea el nombre que se le dé-, superior al cine de Hiroshima, mon amour, por ejemplo. Si hablamos de la verdadera creación personal, de la verdadera experimentación, de la que es también una profunda experiencia de arte, tenemos que hablar no sólo de Resnais o de Antonioni, sino, y quizá sobre todo, del trabajo de Stanley Brakhage.

Hay solamente uno o dos artistas más trabajando actualmente (y les sorprendería saber sus nombres) que pueden transformar la realidad en arte tan acertadamente como Brakhage. Un paisaje, una cara, una mancha de luz, todo cambia bajo sus ojos, para convertirse en algo más, en una esencia de sí mismo, al servicio de su visión personal. Contemplar, en The Whiteye, un paisaje de invierno transformarse en pura poesía del blanco a través de la magia del movimiento y de la luz solamente es una experiencia inolvidable.



Diré, además, en oposición a sus críticos y amigos, que Brakhage ha cambiado, crecido y se ha desarrollado constantemente. Desistfilm, The Cat’s Cradle, The Whiteye, están entre los hitos de su primera adolescencia. Anticipation of the Night resume los temas, técnicas y estilo de su segundo período y pone fin a la adolescencia. En The Dead encontramos la primera obra maestra de un Brakhage maduro, con un estilo que tiene la claridad del cristal y un contenido que rompe con la barrera lírica y entra dentro de lo mental y de lo místico.

En Prelude, el nuevo Brakhage alcanza su cumbre más alta hasta entonces y da al cine moderno una de sus auténticas e incontestables obras maestras; un film que es un poema, un pensamiento metafísico, una sinfonía visual, no sé cómo decirlo; está más allá de la descripción en palabras, es todo cine. Después de ver Prelude, alguien exclamó: “Ahora todas las nouvelles vagues pueden irse de paseo”.

Pero es Stanley Brakhage quien se va, de vuelta a Colorado, a continuar su trabajo, uno de nuestros más originales y menos comprendidos artistas, dejando que todos los farsantes del cine disfruten del dinero, del reconocimiento y de la fama. Esa es la irónica y quizá eterna posición del artista en una civilización decadente.





Jonas Mekas, Voice (26 de octubre de 1961). Traducido por Verónica Fernández-Muro, Diario de cine, Editorial Fundamentos, Madrid, 1975, P. 56-58.

viernes, 12 de enero de 2007

PEQUEÑA FILMOTECA PORTÁTIL. David Lynch, primeras obras (1966, 1968).

¡amputacioneS lleva el cine hasta la pantalla de vuestros ordenadores! Por si no fuese bastante con los magníficos textos, sonidos e imágenes que se os han venido ofreciendo DE FORMA COMPLETAMENTE DESINTERASADA, ¡ahora podéis también saciar aquí vuestra sed cinéfila!


Breve relato de una frustración (o dos)

Éste es el texto con el que en principio queríamos abrir esta nueva sección:
“Inauguramos nuestra pequeña Filmoteca portátil con Dom, un cortometraje de animación del año 1958. El corto es el culmen de la colaboración entre Walerian Borowczyk (1923-2006) y Jan Lenica (1928-2001), que para entonces ya habían unido sus talentos en otras cinco ocasiones. Y lo es no sólo porque aquí brilla, como en ningún otro de sus trabajos, la pericia técnica, el humor y la imaginación de los dos cineastas –méritos que les harían merecedores del primer premio del Festival de Cine Experimental de Bruselas celebrado ese mismo año-, sino porque dicha colaboración se clausuraría precisamente con esta película. Ambos –aunque por separado- emigrarían poco después a París y sus carreras seguirían derroteros muy diferentes: mientras que Lenica se mantendría en el campo del cine de animación, Borowczyk se convertiría en un suave pornógrafo, responsable de cintas como Cuentos inmorales (1974), Interior de un Convento (1977) o Ars Amandi (1980).
Una curiosidad: la mujer protagonista de Dom es Ligia Branice, la esposa de Borowczyk, que más tarde interpretaría a la hermana Clara en Interno di un Convento”.


Youtube nos comunica que, para nuestra desgracia, el archivo supera los límites permitidos (10 minutos, si no me equivoco, y el cortometraje se acerca a los doce). Así que nos quedamos sin Dom. En su lugar, nos proponemos ofreceros otro corto de Borowczyk, éste de su etapa parisina, con imágenes de Bona Pieyre de Mandiargues y texto de Remy de Gourmont, L’Escargot de Venus (1975). La idea era utilizar además este humilde espacio como homenaje a Borowczyk, de cuya muerte se cumplirá un año el próximo día 3 de febrero. Pues bien... una vez acabado todo el proceso, Youtube emite el siguiente mensaje:

Rejected (terms of use violation)

En fin, si aún mantenéis el interés, podéis ver estos y otros cortos de Borowczyk pulsando AQUÍ.

La alternativa a las películas de Borowczyk resultaría sorprendente de no haber leído el título de esta entrada. ¿Por qué Lynch? No hay motivos de peso. Sencillamente era otro de los nombres que teníamos en mente cuando decidimos poner en marcha esta nueva sección; además sus primeras películas se pliegan a la perfección a las necesidades de espacio de nuestra pequeña filmoteca portátil. No hay más...

Six men getting Sick (1966)



Un Lynch primerizo (tenía entonces 20 años) y todavía más pintor que cineasta. Según él mismo afirma, hizo esta película sólo "para ver cómo se mueve una pintura".

The Alphabet (1968)


Segunda película de Lynch, financiada en parte con el dinero de un premio obtenido por la anterior. Aquí se combina la animación pictórica con las imágenes humanas (la protagonista es, por cierto, Jennifer Lynch). Primera indagación de Lynch en las raíces del miedo y primer experimento con los elementos fílmicos que empleará después en su filmografía de larga duración.